martes, 4 de mayo de 2010

El maltrato emocional. Parte 1

Las emociones y yo
Tema 9:

I. Introducción

Hasta el día de hoy hemos estado reflexionando sobre el porque no dejarnos dominar por las emociones y como hallar sanidad para las heridas emocionales. Hoy quizás necesitamos avanzar un poco en el tema de la restauración. Y cuando hablo de restauración estoy hablando de mente, voluntad y de emociones.

Durante siglos se ha utilizado el salmo 23 para confortar. Y la palabra confortar entre otras definiciones significa dar fuerzas. Leamos unos versos:

1 El Señor es mi pastor;
nada me falta.
2 Me hace descansar en verdes pastos,
me guía a arroyos de tranquilas aguas,
3 me da nuevas fuerzas
y me lleva por caminos rectos
haciendo honor a su nombre

Aquí se nos declaran algunas cosas que con el trajín cotidiano acabamos por olvidarnos. Es Dios quien nos guía, quien nos da de comer, quien nos hace descansar y quien nos da el reposo.

Es por medio del alma que el cuerpo se comunica con el mundo exterior. Es por medio del espíritu que nos comunicamos con Dios. Basta una rotura o una herida en estos elementos y nuestra apreciación del mundo o de Dios será deformada.

II. Lo que sabemos del maltrato emocional

Es aquel conjunto de manifestaciones crónicas, persistentes y muy destructivas que amenazan el normal desarrollo psicológico del niño o el adulto. Estas conductas comprenden insultos, desprecios, rechazos, indiferencia, confinamientos, amenazas, en fin, toda clase de hostilidad verbal hacia una persona. Este tipo de maltrato, ocasiona que en los primeros años de vida, ésta no pueda desarrollar adecuadamente el apego, y en los años posteriores se sienta excluido del ambiente familiar y social, afectando su autoestima y sus habilidades sociales.

III. Tipos de maltrato emocional

a) Rechazo. Ocurre cuando se niega a reconocer la presencia o valor de una persona. Esto se logra comunicándole a la persona que el o ella es inferior y devaluando sus pensamientos y sentimientos. Por ejemplo tratando a un hijo/a y/o esposo(a) de manera indiferente que al resto de sus familiares de alguna manera injusta o que denote desagrado por el hijo(a) y/o esposo(a) en cuestión.
b) Degradación. Esto ocurre cuando se utiliza un comportamiento ofensivo, como ridiculizar, apodar, imitar e infantilizar a la persona en cuestión. Su propósito es disminuir la dignidad y valor de la persona y afecta su sentido de identidad en una manera desfavorable. Algunos ejemplos son: gritar, usar palabras obscenas, humillar públicamente o etiquetar a la persona como estúpida, imitar alguna discapacidad o tratar a la persona como si fuera menor de lo que es y no dejarlos tomar decisiones normales para alguien de su edad.
c) Intimidación y atemorizar. Se evoca un miedo extremo en la persona, por medio de la intimidación. Puede incluir poner o amenazar con poner a la persona en un ambiente peligroso o incomodo. Algunos ejemplos: hacer a un niño ver violencia perpetrada en personas a las que el niño quiere o alguna mascota, amenazar con abandonar o matar a un niño, amenazar con dañar las pertenencias de alguien, perseguir. Tiene importancia desde el punto de vista psicopatológico en lo que se denomina estrés postraumático
d) Reclusión. La reclusión se refiere a limitar la libertad de una persona para desenvolverse en una relación normal con otros. Puede incluir un confinamiento físico.
e) Corrupción y explotación. La corrupción se basa en entrenar a una persona para aceptar ideas o un comportamiento que no es legal o que va en contra del contexto cultural. La explotación se basa en usar a una persona para ganar algo. Algunos ejemplos: abuso sexual infantil, permitir que un niño vea pornografía, permitir que un niño use alcohol o drogas, involucrar a una persona en el comercio sexual.
f) Indiferencia emocional. Esto supone no proveer cuidados de una manera sensible y se manifiesta mostrándose no involucrado e indiferente para con la víctima, interactuando solamente cuando es necesario e ignorando las necesidades mentales y emocionales de la persona. Algunos ejemplos: Ignorar los intentos de un niño por interactuar, no demostrar cariño hacia un hijo, tratar a alguien como si fuera un objeto o un trabajo por terminar.

Continuará…

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