martes, 20 de enero de 2015

Fatigado del camino se sentó junto al pozo.

Juan 4: 5-6

Jesús había estado en Judea antes de encontrarse con la mujer samaritana.
Los fariseos habían comenzado a difundir el rumor de que Jesús bautizaba
a más discípulos que Juan. Quizás este rumor había causado cierta tensión
y malestar. Puede que esto es lo que estaba detrás de la decisión de Jesús de
marcharse.
Al llegar al pozo, Jesús decide detenerse. Estaba fatigado del camino. Su fatiga
puede que tenga que ver también con los rumores que se habían difundido.
Mientras descansa, una mujer samaritana se acerca al pozo para sacar agua.
Este encuentro tuvo lugar en el pozo de Jacob: un lugar lleno de simbolismo
para la vida y la espiritualidad del pueblo de la Biblia.
Comienza un diálogo entre Jesús y la samaritana sobre el lugar del culto. «¿Es
en este monte o en Jerusalén?» pregunta la mujer samaritana. Jesús contesta:
«no tendrán que subir a este monte ni ir a Jerusalén… los verdaderos adoradores
rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad» (Juan 4, 21-24).
Sigue aconteciendo que en vez de una búsqueda común de la unidad, las
relaciones entre las Iglesias estén marcadas por la competencia y la disputa.
Esto ha sido lo que ha pasado en Brasil en los últimos años. Las comunidades
ensalzan sus propios méritos y las ventajas que consiguen sus adherentes
con la finalidad de atraer nuevos miembros. Algunos piensan que cuanto más
grande es la Iglesia, cuanto más grande es el número de sus miembros, más
grande es su poder y más cerca está de Dios, presentándose a sí mismos como
los únicos verdaderos adoradores. Como consecuencia de ello ha habido vio-33
lencia y falta de respeto hacia otras religiones y otras tradiciones. Esta especie
de marketing competitivo crea a la vez un clima de sospecha entre las Iglesias
y una falta de credibilidad del cristianismo en su conjunto en la sociedad. Al
crecer la competencia la «otra» Iglesia se vuelve una enemiga.
¿Quiénes son los verdaderos adoradores? Los verdaderos adoradores no
consienten que una lógica de la competencia –quién es mejor y quién es
peor– contamine la fe. Necesitamos «pozos» para recostarnos, descansar y
abandonar las disputas, la rivalidad y la violencia; lugares donde podamos
aprender que los verdaderos adoradores rinden culto «en espíritu y en verdad».

Preguntas
1. ¿Cuál es la razón principal para la competencia entre nuestras Iglesias?
2. ¿Somos capaces de encontrar un «pozo» común en el que podamos
recostarnos y descansar de nuestras disputas y rivalidades?

sábado, 17 de enero de 2015

Cuando no basta con la historia y la identidad.

Apuntes para leer Hechos 14: 1-7
Estudio bíblico


En este texto se nos narra otra etapa del primer viaje evangelizador de Pablo. Pablo y Bernabé salen de Antioquía de Pisidia, de donde salieron expulsados (ver Hch 13, 50), y se dirigen a Iconio.
El camino pasa a través de una llanura, seca y polvorienta en verano y cubierta de nieve en invierno, que, al fundirse, queda en parte estancada, formando un terreno pantanoso e insalubre. Al final de estas penosas jornadas, que suponen tres o cuatro días de marcha, los caminantes divisaron en el horizonte la ciudad de Iconio como un oasis de exuberante vegetación.
Los iconios estaban orgullosos de la antigüedad y belleza de su ciudad, que recientemente había sido favorecida por el emperador Claudio, quien le concedió el nombre de Claudioconio; y a la sazón la ciudad estaba habitada por gálatas ya helenizados, por veteranos romanos y por una floreciente colonia judía.

14,1 EN ICONIO, ENTRARON DEL MISMO MODO EN LA SINAGOGA DE LOS JUDÍOS

del mismo modo. Seguramente esto se refiere a que entraron aquí como lo hicieron antes: discreta y respetuosamente, sentándose a escuchar la Palabra, como los demás. (Ver Hch 13, 14-15) Es muy posible que al igual que en anteriores ocasiones, aquí también los hubieran invitado a dirigir unas palabras a la asamblea.

Y HABLARON DE TAL MANERA QUE GRAN MULTITUD DE JUDÍOS Y GRIEGOS ABRAZARON LA FE.
No hace falta mencionarlo para saber que detrás de esta elocuencia que mueve corazones está actuando el Espíritu Santo que eligió y envió a Pablo y a Bernabé a esta misión (ver Hch 13,2).

14, 2 PERO LOS JUDÍOS QUE NO HABÍAN CREÍDO EXCITARON Y ENVENENARON LOS ÁNIMOS DE LOS GENTILES CONTRA LOS HERMANOS.

La negativa a aceptar la fe degenera inmediatamente en una oposición violenta
seducción del maligno, que hace todo lo posible por entorpecer el camino de las personas hacia Dios.

14, 3 CON TODO SE DETUVIERON ALLÍ BASTANTE TIEMPO, HABLANDO CON VALENTÍA DEL SEÑOR

se detuvieron allí bastante tiempo. Llama la atención que estos apóstoles no salen corriendo a las primeras de cambio. No se desaniman pronto, no se apresuran a dar por perdidos a los que se les oponen, como hacemos nosotros.
Ellos perseveran. Se quedan. Insisten, como dirá alguna vez Pablo: 'a tiempo y a destiempo' (2Tm 4,2).
hablando con valentía. Una vez más se muestra cómo ha sido escuchada y respondida favorablemente la oración que hizo la comunidad de discípulos para pedir valentía para anunciar la Palabra (en Hch 4, 29-30).

QUE LES CONCEDÍA OBRAR POR SUS MANOS SEÑALES Y PRODIGIOS, DANDO ASÍ TESTIMONIO DE LA PREDICACIÓN DE SU GRACIA.
Se cumple lo anunciado en Mc 16, 17-20; "Aquí, como en otros lugares, Dios confirmó su predicación con milagros, probablemente curaciones en su mayor parte.
la predicación de Su gracia. Un mensaje fundamental es el de la gracia divina, el de la gratuidad del don de Dios, que Él da en abundancia y para todos.

14, 4 LA GENTE DE LA CIUDAD SE DIVIDIÓ: UNOS A FAVOR DE LOS JUDÍOS Y OTROS A FAVOR DE LOS APÓSTOLES.
Esto recuerda lo que anunció Jesús en Lc 12, 51-53;
los apóstoles.Los versículos 4 y 14 de este capítulo son los únicos pasajes en que a Pablo y a Bernabé se les da el título de 'apóstoles', título que en Hechos se reserva para los doce..

14, 5 COMO SE ALZASEN JUDÍOS Y GENTILES CON SUS JEFES PARA ULTRAJARLES Y APEDREARLES,
La lapidación era, entre los judíos, el castigo por blasfemia. Aumenta la agresividad de la gente; existe peligro real para ellos de ser apedreados por una
turba exaltada. Es hora de ponerse a salvo:

14, 6 AL SABERLO, HUYERON A LAS CIUDADES DE LICAONIA, A LISTRA Y A DERBE Y SUS ALREDEDORES.

huyeron. Lo que sucede en otras estaciones de sus viajes de misión sucede también en Iconio: los dos mensajeros de la fe tienen que ceder ante el odio de los judíos que persisten en la infidelidad. No se rompió el hilo del viaje, ya que el apóstol cumplía a la letra el consejo que en otro tiempo diera Jesús: 'si os persiguen en una ciudad id a otra' (Mt 10, 23).
Licaonia y Listra. Era un territorio inhóspito, y atravesando por una meseta esteparia, a unos 40 kilómetros de distancia estaba la pequeña ciudad de Listra.
Los licaonios eran un pueblo inculto y supersticioso. Las condiciones de vida eran muy duras. Y especialmente se hacía sentir la falta de agua, que sólo se conseguía excavando profundamente.

14, 7 Y ALLÍ SE PUSIERON A ANUNCIAR LA BUENA NUEVA.

Como al profeta Jeremías, a Pablo y a Bernabé también los consume un fuego interior, el fuego del Espíritu Santo que los lanza a misionar, que los hace consumirse de ansias por compartir con todos la Buena Nueva, el anuncio de la salvación.




Nota:

Las intervenciones personales y los debates no aparecen transcritos aqui.




martes, 13 de enero de 2015

Yo tampoco creo.

Yo tampoco creo en el Dios                                                                                                                                   que sorprenda al hombre en un pecado de debilidad,                                                                                               en el Dios que condene la materia,
en el Dios incapaz de dar una respuesta a los problemas
graves de un hombre sincero y honrado
que dice llorando: ¡no puedo!,
en el Dios que ame el dolor,
en el Dios que ponga luz roja a las alegrías humanas,
en el Dios que esterilice la razón del hombre,
en el Dios que bendiga a los nuevos Caínes de la humanidad,
en el Dios mago y hechicero,
en el Dios que se hace temer,
en el Dios que no se deja tutear,
en el Dios abuelo del que se puede abusar,
en el Dios que se haga monopolio de una Iglesia, de una raza, de una cultura, de una casta.
en el Dios que no necesita del hombre,
en el Dios quiniela con quien se acierta sólo por suerte,
en el Dios arbitro que juzga sólo con el reglamento en la mano.
en el Dios solitario,
en el Dios incapaz de sonreír ante muchas trastadas de los hombres,
en el Dios que juega a condenar.
en el Dios que manda al infierno,
en el Dios que no sabe esperar,
en el Dios que exija siempre un diez en los exámenes,
en el Dios capaz de ser explicado por una filosofía,
en el Dios que adoren los que son capaces de condenar a un hombre,
en el Dios incapaz de amar lo que muchos desprecian,
en el Dios incapaz de perdonar lo que muchos hombres condenan,
en el Dios incapaz de redimir la miseria,
en el Dios incapaz de comprender que los niños deben mancharse y son olvidadizos,
en el Dios que impida al hombre crecer, conquistar, transformarse, superarse,
en el Dios que exija al hombre, para creer, renunciar a ser hombre,
en el Dios que no acepte una silla en nuestras fiestas humanas,
en el Dios que sólo pueden comprender los maduros, los sabios, los situados,
en el Dios a quien no temen los ricos a cuya puerta yace el hambre y la miseria.
en el Dios capaz de ser aceptado y comprendido por los que no aman,
en el Dios que adoran los que van a misa y siguen robando y calumniando,
en el Dios aséptico, elaborado en gabinete por tantos teólogos y canonistas,
en el Dios que no supiese descubrir algo de su bondad, de su esencia, allí donde vibre un amor
por equivocado que sea,
en el Dios a quien agrade la beneficencia de quien no practica la justicia,
en el Dios para quien fuese el mismo pecado complacerse con la vista de unas piernas bonitas
y calumniar y robar al prójimo y abusar del poder para medrar o vengarse,
en el Dios que condene la sexualidad,
en el Dios del ya me las pagarás,
en el Dios que se arrepintiera alguna vez de haber dado la libertad al hombre,
en el Dios que prefiera la injusticia al desorden,
en el Dios que se conforma con que el hombre se ponga de rodillas aunque no trabaje,
en el Dios mudo e insensible en la historia ante los problemas angustiosos de la humanidad que sufre,
en el Dios a quien interesan las almas y no los hombres,
en el Dios morfina para la reforma de la tierra y sólo esperanza para la vida futura,
en el Dios que cree discípulos desertores de las tareas del mundo e indiferentes a la historia de sus hermanos,
en el Dios de los que creen que aman a Dios porque no aman a nadie,
en el Dios que defienden los que nunca se manchan las manos, los que nunca se asoman a la ventana,
los que nunca se echan al agua,
en el Dios que les gusta a aquellos que dicen siempre: Todo va bien.
en el Dios de los que pretenden que el cura rocíe con agua bendita los sepulcros blanqueados de sus juegos sucios
en el Dios que predican los curas que creen que el infierno está abarrotado y el cielo casi vacío,
en el Dios de los curas y pastores que pretenden que se puede criticar de todo y de todos menos de ellos,
en el Dios de los pastores burgueses,
en el Dios que dé por buena la guerra,
en el Dios que ponga la ley por encima de la conciencia,
en el Dios que fundase una iglesia estática, inmovilista, incapaz de purificarse, de perfeccionarse y de evolucionar,
en el Dios de los biblistas que tienen respuestas prefabricadas para todo.
en el Dios que negase al hombre la libertad de pecar,
en el Dios que no siga ironizando sobre los nuevos fariseos de la historia,
en el Dios a quien le falte perdón para algún pecado,
en el Dios que prefiera a los ricos y poderosos,
en el Dios que cause el cáncer o haga" estéril a la mujer,
en el Dios a quien sólo se le puede orar de rodillas, a quien sólo se le puede encontrar en la Iglesia,
en el Dios que aceptase y diese por bueno todo lo  que los cristianos decimos de él,
en el Dios que no salvase a quienes no le han conocido pero le han deseado y buscado,
en el Dios que lleva al infierno al niño después de su primer pecado,
en el Dios que no permitiese al hombre la posibilidad de poder condenarse,
en el Dios para quien el hombre no fuera la medida de todo lo creado,
en el Dios que no saliera al encuentro de quien le ha abandonado,
en el Dios incapaz de hacer nuevas todas las cosas,
en el Dios que no tuviera una palabra distinta, personal, propia para cada individuo,
en el Dios que nunca hubiera llorado por los hombres,
en el Dios que no fuera la luz,
en el Dios que prefiera la pureza al amor,
en el Dios insensible ante una rosa,
en el Dios que no pueda descubrirse en los ojos de un niño o de una mujer bonita o de una madre que llora,
en el Dios que no esté presente donde los hombres se aman,
en el Dios que se case con la política,
en el Dios que no se revele alguna vez a quien le desee honestamente,
en el Dios que destruyese la tierra y las cosas que el hombre ama en vez de transformarlas,
en el Dios que no tuviera misterios, que no fuera más grande que nosotros,
en el Dios que para hacernos felices nos ofreciera una felicidad divorciada de nuestra naturaleza humana,
en el Dios que aniquilara para siempre nuestra carne en vez de resucitarla,
en el Dios para quien los hombres valieran no por lo que son sino por lo que tienen o por lo que representan,
en el Dios que aceptara por amigo a quien pasa por la tierra sin hacer feliz a nadie,
en el Dios que no poseyera la generosidad del sol que besa cuanto toca, las flores y el estiércol,
en el Dios incapaz de divinizar al hombre, sentándole a su mesa y dándole parte en su herencia,
en el Dios que no supiera ofrecer un paraíso donde todos nos sintamos hermanos de verdad
y donde la luz no venga sólo del sol y de las estrellas sino sobre todo de los hombres que aman,
en el Dios que no fuese amor y que no supiera transformar en amor cuanto toca,
en el Dios que al abrazar al hombre ya aquí en la tierra no supiera comunicarle el gusto y la felicidad
de todos los amores humanos juntos,
en el Dios incapaz de enamorar al hombre,
en el Dios que no se hubiera hecho verdadero hombre  con todas sus consecuencias,
en el Dios que no hubiera nacido milagrosamente del vientre de una mujer,
en el Dios que no hubiese regalado a los hombres,
en el Dios en el que yo no pueda esperar contra toda esperanza.
Sí, mi Dios es el otro Dios.

P.J. Arias.

lunes, 12 de enero de 2015

Entre las envidias y las elecciones.

Estudio bíblico
Hechos 13: 44-52

13,44 EL SÁBADO SIGUIENTE SE CONGREGÓ CASI TODA LA CIUDAD PARA ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS.

En concordancia con lo que la gente le pidió a Pablo y a Bernabé (ver Hch 13, 42), después de una semana se volvieron a reunir para escucharlos de nuevo.

escuchar la Palabra de Dios. Lucas pone cuidado en hacernos notar que lo que reúne a la multitud es su anhelo de escuchar la Palabra de Dios. No es la elocuencia o simpatía o inteligencia de los apóstoles la que hace que 'casi toda la ciudad' se haya congregado. Es Dios el que convoca a esa gente: la sed que puso en cada corazón para escucharlo...

13, 45 LOS JUDÍOS, AL VER A LA MULTITUD, SE LLENARON DE ENVIDIA

Cómo sería la envidia de estos hombres que se les nota a tal grado que hasta Lucas, que es de lo más comedido y delicado para referirse a otros tiene que dejar aquí registro de ella.
Lucas nos ha mostrado lo que sucede cuando no se tiene envidia: cuando Bernabé acepta con gozo que los paganos se conviertan sin necesidad de ser circuncidados (ver Hch 11, 23-24); cuando permite que Pablo, que hasta ahora había sido en cierta medida su protegido, su pupilo, se convierta en superapóstol que predica de maravilla y empieza a ganarle en importancia. En Bernabé no hay ni asomo de envidia, y su actitud va a permitir que Pablo crezca, que dé todo de sí. Si éste hubiera percibido que su amigo estaba 'sentido' por su protagonismo, quizá por lealtad y respeto le hubiera cedido el lugar, hubiera callado, hubiera ocupado de nuevo el segundo plano. Podemos leer entre líneas que gracias al apoyo incondicional de Bernabé, Pablo crece, se levanta a hablar, lanza elocuentes discursos que tocan corazones.
Ahora Lucas nos muestra lo que sucede cuando hay envidia. Todo se entorpece, se oscurece, se pierde. Estos hombres se sienten amenazados ante la respuesta que Pablo y Bernabé obtienen de la gente.
Les da envidia que en todos los años que llevan ahí, ellos no han logrado algo semejante. No se dan cuenta de que todos siguen al mismo Señor, que no es cuestión de competencias. Se dejan llevar por su afán de poder, por su preocupación de perder su 'status', su prestigio, sus discípulos. No aprecian que lo que Pablo y Bernabé vienen a anunciar los beneficia también a ellos, los incluye a ellos; que esas palabras de salvación han sido dichas para ellos también.
El envidioso no capta que él solo se coloca fuera, se hace menos, se priva del don de compartir.

Y CONTRADECÍAN CON BLASFEMIAS CUANTO PABLO DECÍA.
Pablo ha venido a traer la Palabra de Dios. Contradecir lo que dice Pablo es contradecir la Palabra de Dios, es ir en contra de esa Palabra, es blasfemar. Se cumple en ellos lo que anunció Gamaliel (ver Hch 5, 39). En su afán de luchar contra Pablo, están luchando contra Aquél a quien anuncia Pablo. Están oponiéndose a Dios.

13, 46 ENTONCES DIJERON CON VALENTÍA PABLO Y BERNABÉ: ERA NECESARIO ANUNCIAROS A VOSOTROS EN PRIMER LUGAR LA PALABRA DE DIOS; PERO YA QUE LA RECHAZÁIS Y VOSOTROS MISMOS NO OS JUZGÁIS DIGNOS DE LA VIDA ETERNA, MIRAD QUE NOS VOLVEMOS A LOS GENTILES.

dijeron con valentía.- Lucas hace notar que no es cualquier cosa enfrentarse a estos hombres que seguramente son los dirigentes del pueblo.

era necesario anunciaron a vosotros en primer lugar.- Nuevamente el tema tan presente en la obra de Pablo, acerca de que el anuncio de la salvación debía ser llevado primero que nada al pueblo escogido.

ya que la rechazáis.- Con su regaño Pablo está tratando de 'picar' a sus oyentes para que digan: '¡no!, ¡no queremos rechazar la Palabra de Dios!'. Notemos que no dice: 'ya que rechazan lo que les dijimos', sino que les hace ver que lo que rechazan es la Palabra de Dios.

no os juzgáis dignos de la vida eterna.- Pablo recurre hasta al chantaje emocional para ver si así logra algo. Sus palabras me recuerdan a ese vendedor que le dice a un ama de casa: 'este aparato que traigo aquí es una maravilla, pero si Ud. cree que no merece algo tan bueno, me lo llevo. ¿Qué respuesta busca? Una sola: '¡no se lo lleve!, ¡sí lo quiero!, sí me lo merezco. Lo mismo espera Pablo. Acaba de 'quemar' a sus oyentes en público; les está haciendo diciendo que como ellos se creen poca cosa, ni modo, habrá que darle a otros lo que vinieron a traerles.

nos volvemos a los gentiles.- Recuerdo una caricatura en la que un niñito se niega a levantarse de su cama para ir a la escuela y la mamá en lugar de tratar de obligarlo simplemente le dice: 'está bien, no vayas; el Ivan estará feliz de poder sentarse hoy en tu asiento' Entonces se ve que el niñito abre un ojo -obviamente la imagen del gordo Ivan sentado en su asiento no le hace la menor gracia- y acto seguido sale disparado a vestirse. Pablo hace algo semejante. Les anuncia a los que lo están escuchando que otros se van a quedar con lo que era para ellos. Y ¡qué otros! Pablo está apostando a que los judíos encuentren intolerable que unos paganos incircuncisos, unos que no pertenecen al pueblo escogido, se lleven algo que estaba destinado a éste.

13, 47 PUES ASÍ NOS LO ORDENÓ EL SEÑOR: TE HE PUESTO COMO LUZ DE LOS GENTILES, PARA QUE LLEVES LA SALVACIÓN HASTA EL FIN DE LA TIERRA.
Pablo refuerza su argumento citando las palabras que Dios dirigió al profeta Isaías (ver Is 49, 6), es decir, les deja claro que no sólo habla por hablar, que lo que dice está respaldado por la Escritura. Las palabras de Isaías "van dirigidas al siervo de Yavheh (al Mesías, es decir, a Cristo), como lo son también en Lc 2, 32. Pero como el Mesías no puede llegar a ser luz de los gentiles sino a través de la predicación del Apóstol, es natural que Pablo se sienta autorizado a interpretar que este encargo de evangelizar a los gentiles, se le ha confiado a él y a Bernabé.

13, 48 AL OÍR ESTO LOS GENTILES SE ALEGRARON Y SE PUSIERON A GLORIFICAR LA PALABRA DEL SEÑOR;
Mientras unos hacen corajes, otros se abren con gozo al anuncio de que la salvación es para ellos también. Los despreciados, los discriminados, los considerados inferiores, los llamados perros, paganos incircuncisos, ven de pronto abrirse una esperanza, brillar una luz en su horizonte. Se cumple aquí lo anunciado por Jesús: muchos últimos serán los primeros y muchos primeros serán los últimos...(ver Lc 13, 25-30).

Y CREYERON CUANTOS ESTABAN DESTINADOS A UNA VIDA ETERNA.
No hay que tomar estas palabras como señal de que existe la 'predestinación'. No significa que hay unos que están destinados a la vida eterna y otros no, como si esto ya estuviera 'escrito'. No es así. Todos estamos destinados a la vida eterna. El asunto es si sabemos abrirnos, reconocer, aprovechar ese don.

13, 49 Y LA PALABRA DEL SEÑOR SE DIFUNDÍA POR TODA LA REGIÓN.
Típico de Lucas hacernos ver cómo la Palabra cala, crece, penetra, se extiende. La mueve una fuerza irresistible: la del Espíritu.

13, 50 PERO LOS JUDÍOS INCITARON A MUJERES DISTINGUIDAS QUE ADORABAN A DIOS, Y A LOS PRINCIPALES DE LA CIUDAD; PROMOVIERON UNA PERSECUCIÓN CONTRA PABLO Y BERNABÉ Y LES ECHARON DE SU TERRITORIO.
La existencia de grupos numerosos de mujeres captadas por la religión judía, se ha comprobado en numerosas ciudades del mundo grecorromano. Ellas se sentían atraídas por la piedad del culto hebreo, que no aplicaba a las mujeres las exigencias legales que resultaban tan pesadas a los varones.
Es probable que estas señoras, pertenecientes a una clase social media alta, no actuaran directamente, sino que más bien movieran a sus maridos y los incitaran a molestar a los misioneros para hacerles imposible su apostolado. La persecución debió de ser bastante violenta, puesto que Pablo, muchos años después, anciano ya y encarcelado en Roma, al escribir a su discípulo Timoteo, le recuerda las persecuciones que tuvo que sufrir por la Palabra de Dios, y nombra expresamente Antioquía (2 Tim 3, 10).

13, 51 ÉSTOS SACUDIERON CONTRA ELLOS EL POLVO DE SUS PIES Y SE FUERON A ICONIO.
Realizan el gesto sugerido por Jesús en Lc 9, 5; 10, 11;

13, 52 LOS DISCÍPULOS QUEDARON LLENOS DE GOZO Y DEL ESPÍRITU SANTO.
Quienes recibieron el Espíritu Santo dan muestra de tener uno de Sus más claros frutos: el del gozo, el de la alegría de saberse y sentirse destinatarios del amor generoso y salvador de Dios.


viernes, 2 de enero de 2015

Allá lejos y hace tiempo.

Reflexionando en voz alta sobre Juan 1: 1-18

A los ocho años una misionera norteamericana con nombre de flor me dijo en la Escuela Dominical de una iglesia rural de la isla de Cuba que a Dios se le podía encontrar en cualquier sitio. Que lo único que necesitábamos hacer era buscarle. A los ocho años uno se impresiona con estas cosas. Y acaba creyéndolo.
Con los años he aprendido que esta es una enseñanza muy común del cristianismo. Algo de la teología clásica. Y que los academicistas lo explican utilizando el término de omnipresencia. Pero lo que ocurre es que como andamos de aquí para allá y de allá para acá se nos ha olvidado. O creemos que sólo está en las capillas o templos el primer día de la semana.
A los ocho años me dijeron que Jesús era la vida y la luz. La maestra escribió Vida y Luz con mayúscula sobre la pizarra. Y cuando una maestra escribe con mayúscula es que la cosa es importantísima y va a examen. Así que para que no se me olvidara hice el camino de regreso a casa entre los árboles diciéndome: Jesús es Vida y Luz. Jesús es Vida y Luz. Jesús es Vida y Luz. Pero ese día me dijeron más cosas en mayúsculas: Jesús es Dios. Y entonces la maestra encerró en un círculo la frase. ¡Esto seguro que era la primera pregunta del examen! Y nos dejó de tarea contestar a la pregunta: ¿Cómo podemos conocer a Dios?
Con los años he ido descubriendo que conocer a Dios es el primer llamamiento lanzado a nuestro corazón como si de un dardo se tratase, pero, y ahora vienen lo bueno, la Biblia no despliega esta tarea desde el contexto de la ciencia, sino de la vida. Y ahora viene lo malo, nosotros no somos especialistas en este tipo de conocimiento. Nos cuestan las relaciones existenciales. Nos duelen las experiencias. Y la mayoría de las veces nos atrincheramos para evitar que nos hagan daño.  O nos escondemos de Dios porque estamos desnudos.
A los ocho años albergué la sospecha de que Jesús era la manifestación de la Palabra de Dios con la misma simpleza con que me enfrenté al hecho de que era mi padre quien ponía los juguetes debajo de mi cama para Reyes. Y que nadie me pregunte como un crío puede atesorar esta tesis. Para tal pregunta no tengo una respuesta aún.  Pero si quieren un chivo expiatorio pueden echarle la culpa a mi maestra de Escuela Dominical y su interés en que no fuéramos unos cristianos conformistas.
Con los años, y no pocos,  he logrado diferenciar al Jesús que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, que  nació de María, que padeció bajo el poder del Poncio Pilato, que murió en una cruz, que resucitó y todo lo demás que Uds. saben y que la tradición nos ha legado para identificarle y nos permite no confundirlo con otro personaje de la historia, del Jesús que para conocerlo requiere de amor. Requiere de fe. Una cosa es decir el primer domingo el mes después de tomar el pan y el vino: Creo en Jesucristo, su único Hijo... y otra cosa es encontrarse con él cara a cara. De persona a persona.
A los ocho años las historias y los personajes me permitían salir de aquella isla y viajar. Soñar con los ojos abiertos. Llegarme a Belén y ver como las ovejas en el campo y Jesusito en el pesebre temblaban de frío en aquel amanecer de diciembre. En diciembre hace mucho frío. ¿No me explico como lo ponen semidesnudo sobre la paja?
Con  los años he dejado de soñar con los ojos abiertos. Ahora tengo la certeza de que la historia sólo nos desvela a los personajes. Las personas no se pueden encontrar en el pasado. Del pasado sólo tenemos fotos y recuerdos. Y que si quiero tropezarme con Jesús tengo que encontrale primero.
Después de tantos años sigo esperando el examen que nos profetizó la maestra de la Escuela Dominical. Aquella, la norteamericana, la que tenia nombre de flor. La que se empeñaba en que no fuéramos unos cristianos conformistas. Por eso, como no se cuando me lo preguntarán, como no sé la fecha en que me enfrentaré al tribunal,  sigo repitiendo cuando hago el camino de regreso a casa: Jesús es Vida y Luz. Jesús es Vida y Luz. Jesús es Vida y Luz.
Y digo vida y luz con mayúscula. Como si conociera a Jesús de allá lejos y hace tiempo. Como si estuviese caminando junto a mí ahora.


Augusto G. Milián