jueves, 24 de octubre de 2013

El lobo, el bosque y la moneda nueva


Tenia la costumbre de revisar el cuadrito aquel que salia en el periodico Granma, del Tipo de cambio de las divisas, ni que tuviera yo cuentas bancarias en diferentes monedas, ahora que lo pienso quizas la razon fuera que al prestar especial atencion a la seccion sobre el lenguaje que escribia Celima Bernal, la vista fuera a parar a aquella tabla de cambios, que cosas no? Ya despues iba a la pagina deportiva, a la seccion de internacionales del hilo directo y la programacion de la Television! Sonrio al pensar en esas cosas...
Un buen dia que no recuerdo exactamente, despues de que fuera despenalizada la tenencia de dolares y apareciera en la vida del cubano aquello, que no se por que, llamamos "chavito" me sorprendi al ver que en el Tipo de cambio que se publicaba en el periodico Granma, el Peso cubano se cambiaba 1 a 1 con el dolar estadounidense!
En aquellos años apenas entendia algo de economia, hoy no es que entienda mucho mas, pero si algo me quedo claro en aquel instante, es que algo no estaba bien, ni del todo claro.
De la noche a la mañana el peso cubano habia dejado de ser lo que fue, yo me preguntaba, si ahora eso que vale tanto como un dolar es el peso cubano, con que se le esta pagando a los trabajadores? Acaso se llama de otra manera? Me resulto inevitable pensar en los indigenas cubanos mirandose en los espejitos que les regalaron los españoles a cambio de su oro. Revise uno de aquellos billetes y no, todavia estaban alli la cara de José Marti y decia: UN PESO.
Yo muero de curiosidad por ver como los historiadores serios nos contaran ese pequeño suceso de gran impacto en la vida del pais, que sucedio tan solapadamente, sin apenas explicaciones. Es que "no se cuando lo decidieron y yo no me acuerdo si me preguntaron." Fue una devaluacion solapada de la moneda, que perdura hasta hoy.
Supongo que a alguien con voz, le pareceria incorrecto llamarle a "eso" peso cubano, hay que destacar que siempre hemos sido cuidadosos de las formas, pues con el tiempo dejo de llamarsele Peso cubano (al menos en el Tipo de cambio publicado en el periodico) y se empezo a llamar igual, pero en ingles... hizo entrada en sociedad el CUC. Siglas de cuban currency, lo que traducido es nada mas y nada menos que: moneda cubana. Que bueno somos con los eufemismos.
Claro, con el tiempo habian cambiado tambien otras cosas... en los billetes antiguos se podia leer en mayusculas: Garantizado integramente con el oro, cambio extranjero. convertible en oro y todos los demas activos del banco nacional de Cuba.
Pero fue insoportablemente tentador imprimir dinero de la nada. Y nos sumamos a la moda, todo los paises lo han hecho claro. Aunque ahora China que es el primer productor de oro a nivel mundial esta ademas comprando, al igual que Rusia cantidades enormes de oro. Sospecho que tarde o temprano volveremos al patron oro y no seria descabellado pensar que fuera en EU donde primero se respaldaria para evitar una debacle.
Recuerdo haberle preguntando a mi madre cuando era un niño si nos darian oro al ir al banco con un billete dispuestos a cambiarlo, yo era un niño jodedor si. Su respuesta fue un ¡No!, a mi insistencia de: ¿por qué no? Me dijo: ¡porque eso no es asi! Todavia me quedaban fuerzas para insistirle a mi madre: Mami pero si lo dice ahi. Y me respondia con esa mirada dulce de sus ojos verdes.
Se notan los cambios en Cuba, veo que Celima Bernal escribe en Juventud Rebelde.

Bilbo Bolson.
Octubre, 2013

viernes, 11 de octubre de 2013

Creer sin agradecer.



Lucas 17: 11-19

El relato comienza narrando la curación de un grupo de diez leprosos en las cercanías de Samaría. Pero, esta vez, no se detiene Lucas en los detalles de la curación, sino en la reacción de uno de los leprosos al verse curado. El evangelista describe cuidadosamente todos sus pasos, pues quiere sacudir la fe rutinaria de no pocos cristianos. 
Jesús ha pedido a los leprosos que se presenten a los sacerdotes para obtener la autorización que los permita integrarse en la sociedad. Pero uno de ellos, de origen samaritano, al ver que está curado, en vez de ir a los sacerdotes, se vuelve para buscar a Jesús. Siente que para él comienza una vida nueva. En adelante, todo será diferente: podrá vivir de manera más digna y dichosa. Sabe a quién se lo debe. Necesita encontrarse con Jesús.
Vuelve alabando a Dios a grandes gritos. Sabe que la fuerza salvadora de Jesús solo puede tener su origen en Dios. Ahora siente algo nuevo por ese Padre Bueno del que habla Jesús. No lo olvidará jamás. En adelante vivirá dando gracias a Dios. Lo alabará gritando con todas sus fuerzas. Todos han de saber que se siente amado por él.
Al encontrarse con Jesús, se echa a sus pies dándole gracia. Sus compañeros han seguido su camino para encontrarse con los sacerdotes, pero él sabe que Jesús es su único Salvador. Por eso está aquí junto a él dándole gracias. En Jesús ha encontrado el mejor regalo de Dios.
Al concluir el relato, Jesús toma la palabra y hace tres preguntas expresando su sorpresa y tristeza ante lo ocurrido. No están dirigidas al samaritano que tiene a sus pies. Recogen el mensaje que Lucas quiere que se escuche en las comunidades cristianas.
¿No han quedado limpios los diez?.¿No se han curado todos? ¿Por qué no reconocen lo que han recibido de Jesús? Los otros nueve, ¿dónde están. ¿Por qué no están allí? ¿Por qué hay tantos cristianos que viven sin dar gracias a Dios casi nunca? ¿Por qué no sienten un agradecimiento especial hacia Jesús? ¿No lo conocen? ¿No significa nada nuevo para ellos?
¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios. ¿Por qué hay personas alejadas de la práctica religiosa que sienten verdadera admiración y agradecimiento hacia Jesús, mientras algunos cristianos no sienten nada especial por él? Y es que agnóstico en búsqueda puede estar más cerca de Dios que un cristiano rutinario que lo es solo por tradición o herencia. Una fe que no genera en los creyentes alegría y agradecimiento es una fe enferma.

José Antonio Pagola

viernes, 23 de agosto de 2013

Confianza, si. Frivolidad, no.



Lucas 13: 23-24
           
La sociedad moderna va imponiendo cada vez con más fuerza un estilo de vida marcado por el pragmatismo de lo inmediato. Apenas interesan las grandes cuestiones de la existencia. Ya no tenemos certezas firmes ni convicciones profundas. Poco a poco, nos vamos convirtiendo en seres triviales, cargados de tópicos, sin consistencia interior ni ideales que alienten nuestro vivir diario, más allá del bienestar y la seguridad del momento.
Es muy significativo observar la actitud generalizada de no pocos cristianos ante la cuestión de la salvación eterna que tanto preocupaba solo hace pocos años: bastantes la han borrado sin más de su conciencia; algunos, no se sabe bien por qué, se sienten con derecho a un final feliz; otros no quieren recordar experiencias religiosas que les han hecho mucho daño.
Según el relato de Lucas, un desconocido hace a Jesús una pregunta frecuente en aquella sociedad religiosa: ¿Serán pocos los que se salven? Jesús no responde directamente a su pregunta. No le interesa especular sobre ese tipo de cuestiones estériles, tan queridas por algunos maestros de la época. Va directamente a lo esencial y decisivo: ¿cómo hemos de actuar para no quedar excluidos de la salvación que Dios ofrece a todos?
Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Estas son sus primeras palabras. Dios nos abre a todos la puerta de la vida eterna, pero hemos de esforzarnos y trabajar para entrar por ella. Esta es la actitud sana. Confianza en Dios, sí; frivolidad, despreocupación y falsas seguridades, no.
Jesús insiste, sobre todo, en no engañarnos con falsas seguridades. No basta pertenecer al pueblo de Israel; no es suficiente haber conocido personalmente a Jesús por los caminos de Galilea. Lo decisivo es entrar desde ahora en el reino Dios y su justicia. De hecho, los que quedan fuera del banquete final son, literalmente, “los que practican la injusticia”.
Jesús invita a la confianza y la responsabilidad. En el banquete final del reino de Dios no se sentarán solo los patriarcas y profetas de Israel. Estarán también paganos venidos de todos los rincones del mundo. Estar dentro o estar fuera depende de cómo responde cada uno a la salvación que Dios ofrece a todos.
Jesús termina con un proverbio que resume su mensaje. En relación al reino de Dios, hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos. Su advertencia es clara. Algunos que se sienten seguros de ser admitidos pueden quedar fuera. Otros que parecen excluidos de antemano pueden quedar dentro.

José Antonio Pagola

miércoles, 14 de agosto de 2013

El que trae el fuego.



                                                                                                                                   
 Lucas 12: 49-53

En un estilo claramente profético, Jesús resume su vida entera con unas palabras insólitas: Yo he venido a prender fuego en el mundo, y ojala estuviera ya ardiendo ¿De qué está hablando Jesús? El carácter enigmático de su lenguaje conduce a los exegetas a buscar la respuesta en diferentes direcciones. En cualquier caso, la imagen del “fuego” nos está invitando a acercarnos a su misterio de manera más ardiente y apasionada.
El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren. Jamás podrá ser desvelado ese amor insondable que anima su vida entera. Su misterio no quedará nunca encerrado en fórmulas dogmáticas ni en libros de sabios. Nadie escribirá un libro definitivo sobre él. Jesús atrae y quema, turba y purifica. Nadie podrá seguirlo con el corazón apagado o con piedad aburrida.
Su palabra hace arder los corazones. Se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, lucha contra todo lo que hace daño al ser humano. Combate los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Nunca podremos seguirlo viviendo en la rutina religiosa o el convencionalismo de “lo correcto”.
Jesús enciende los conflictos, no los apaga. No ha venido a traer falsa tranquilidad, sino tensiones, enfrentamiento y divisiones. En realidad, introduce el conflicto en nuestro propio corazón. No es posible defenderse de su llamada tras el escudo de ritos religiosos o prácticas sociales. Ninguna religión nos protegerá de su mirada. Ningún agnosticismo nos librará de su desafío. Jesús nos está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos.
Su fuego no ha quedado apagado al sumergirse en las aguas profundas de la muerte. Resucitado a una vida nueva, su Espíritu sigue ardiendo a lo largo de la historia. Los primeros seguidores lo sienten arder en sus corazones cuando escuchan sus palabras mientras camina junto a ellos.
¿Dónde es posible sentir hoy ese fuego de Jesús? ¿Dónde podemos experimentar la fuerza de su libertad creadora? ¿Cuándo arden nuestros corazones al acoger su Evangelio? ¿Dónde se vive de manera apasionada siguiendo sus pasos? Aunque la fe cristiana parece extinguirse hoy entre nosotros, el fuego traído por Jesús al mundo sigue ardiendo bajo las cenizas. No podemos dejar que se apague. Sin fuego en el corazón no es posible seguir a Jesús.

José Antonio Pagola

lunes, 12 de agosto de 2013

La tarea inacabada.

La tarea inacabada es la de nuestra vida. Eso no es una novedad. Todos los sabemos. Llegará el día en el que nuestros ojos se cierren para siempre y nuestro cuerpo vuelva al polvo del que fue tomado. Entonces, todo se habrá acabado. Nuestra vida aquí en la tierra habrá quedado fijada para siempre, un recuerdo a olvidar. Antes de que pase una generación sólo seremos un nombre en un registro que nadie lee. Pero –y esta es nuestra esperanza- estaremos en la memoria y en la realidad de Dios.
Ahora bien, este momento final de la vida todavía no ha llegado y no tenemos ninguna prisa en que llegue. Estamos aquí y la tarea inacabada no es esperar el fin de la vida, sino perfeccionarla, sacarle todo el jugo posible, gozarla, hacerla plena y gozosa. Es vida de Dios y mientras El nos la dé, hemos de vivirla en el gozo y la libertad de los hijos de Dios.Esto no es siempre posible. La vida, la gozamos y la padecemos al mismo tiempo. Tiene luces y sombras, sonrisas y lágrimas. Cada uno de nosotros sube al tren de la vida en lugares diferentes y la vivimos de manera diferente. Unos tienen todas las comodidades de los pasajeros de primera y otros viajan agarrados a los estribos, a punto de caer. Aquí no valen leyes ni derechos. Las cosas con como son y no encontramos ninguna explicación a todo ello.
Pero, lo que Pablo nos dice en su carta a los Romanos capítulo5 es que, para el creyente, hay un ahora que está marcado por el amor de Cristo. Es un ahora en la debilidad y en el dolor, pero que está lleno de oportunidades. La vida es una tarea que nunca se acaba, un esfuerzo que nunca se ha de dar por inútil. Es la tarea de dar contenido y sentido a la vida. Pablo empieza con su realidad: la aflicción y la tribulación. Pero no las ve como cosas negativas, sino como oportunidades de crecimiento. E, incluso, puede encontrar en ello motivos de gloria. La tribulación lo fortalece en la paciencia, sabiendo que, pase lo que pase, la victoria final será suya. Y esta seguridad le da fuerzas, calidad de vida, para vivir la esperanza en plenitud. Es toda una tarea de formación de una persona en la que todo es aprovechable. Una tarea que incluye tratar de ayudar a los que comparten su vida a su alrededor. Todo un programa de acción.
La tarea inacabada es la de mi vida. Mientras estoy aquí, tanto si las cosas son fáciles como si son difíciles, tanto si mi esperanza de vida es corta o larga, he de continuar la tarea, he de perfeccionar la vida, he de luchar para hacerla llena y que sirva de ayuda y de bendición a los que viven junto a mi, aprovechando todos sus recursos. Y estoy seguro que, en el momento en que El me la pida y la tenga inacabada, El mismo la perfeccionará y le dará un final en plenitud.

Pastor Enric Capó