lunes, 26 de mayo de 2014

¿Por qué me gustan las denominaciones cristianas?

Uno de los cambios más importantes que ha tenido lugar en la vida religiosa de EE.UU.  es el movimiento de muchas creyentes a salirse de las denominaciones más tradicionales e históricas. Algunos dicen que estamos entrando, si no está ya en una era postdenominacional. Casi todas las denominaciones tradicionales están luchando con descensos de afiliación y los déficits de ingresos. Como pongo mi oído a la tierra para escuchar las opiniones sobre la religiosidad, oigo rumores de descontento acerca de las etiquetas y comportamientos denominacionales y una preferencia por lo que yo llamo la simple etiqueta del cristianismo. Yo, por ejemplo, todavía valoro las denominaciones.

Antes de explicarme, quiero definir que es denominación. Algunos sociólogos de la religión usar el término para las tradiciones religiosas más amplias e históricas. Por ejemplo, los  bautistas. Así no es como yo uso la palabra. Para mí, bautista es una tradición, una herencia, y un tipo de religiosidad. Creo que la denominación debe reservarse para las organizaciones religiosas y redes de iglesias. Podría añadir sinagogas, pero aquí, a los efectos de este artículo, estoy hablando sólo de los cristianos.

Así que, para mí denominación se refiere a una organización de iglesias con algo así como un cuartel general o al menos algún tipo de estructura unificadora por muy informal y rudimentaria que sea. Por ejemplo, las Iglesias de Cristo cuentan como una denominación a pesar de que no tienen la sede como tal. Tienen una estructura relativamente coherente de reconocimiento mutuo.

El Manual de Listas de Denominaciones de Abingdon y describe unas 300 denominaciones distintas en los Estados Unidos. Hay más, por supuesto, porque el Manual excluye a los más pequeños y muchos que se limitan a una pequeña región. Algunos eruditos han conjeturado que hay cerca de 1.200 denominaciones en los EE.UU. Yo sospecho que están incluyendo grupos de dos o más iglesias.

Sé que esto va a sorprender a mucha gente, pero mi actitud hacia las denominaciones es que cuanto más, mejor. Me explico.

Me parece que uno de los puntos fuertes del cristianismo estadounidense ha sido su multiplicidad e incluso la diversidad de denominaciones. Esa profusión ha producido resultados buenos y malos, pero en general y, en general, yo juzgo que se ha beneficiado el cristianismo norteamericano y la sociedad estadounidense en su conjunto.

Por ejemplo, la mayoría de los colegios y universidades en los EE.UU. fueron fundadas por denominaciones. Así que eran la mayoría de los hospitales. La mayoría de las denominaciones tienen las agencias de acción social o caridad que están involucrados en la alimentación de los hambrientos, la formación de personas para puestos de trabajo, el desarrollo de la comunidad, etc.  Y, por supuesto, la mayoría tienen agencias misioneras. Las iglesias pequeñas que no pueden permitirse el lujo de hacer estas cosas apoyaron una universidad o un hospital o incluso se comprometieron con el mantenimiento de una familia misionera.

Las denominaciones facilitan también la democracia interna y proporcionan la rendición de cuentas para los pastores y otros lideres de la iglesia. Y creo que la responsabilidad es más eficaz cuando la autoridad está más cerca de las iglesias y sus líderes.

Mientras conversaba con un teólogo ecuménico muy conocido que ha estado íntimamente involucrado con el Consejo Mundial de Iglesias desde hace muchos años me expresó la esperanza que tenía de que algún día le gustaría ver una sola denominación cristiana en todo el mundo. Yo no comparto esta esperanza. Él retrató la existencia de múltiples denominaciones como evidencia del quebrantamiento en el cuerpo de Cristo. Yo no lo veo de esa manera. La pluralidad de confesiones no es para mi una evidencia de quebrantamiento en el cuerpo de Cristo.

Como ya he señalado anteriormente mi visión es la de un ecumenismo del Espíritu, no de las instituciones. No me opongo a las denominaciones que se fusionan, a menos que eso significa que el sacrificio de las particularidades importantes y una disminución del nivel de creencias y prácticas a favor de un mínimo común denominador.  Esto sería un cristianismo genérico.

Algunas personas asumen, y creo que este fue el caso de mi amigo ecuménico, que la propia existencia de denominaciones separadas equipara justifica la hostilidad y la exclusión que se realiza entre las diferentes iglesias. Yo no lo veo así. Cuando existen estas actitudes, entonces es que estamos llamados a superarlas. El diálogo es el camino y no lo es echando a la basura las particularidades y distintivos que atesoramos en favor de una espiritualidad genérica o un ministerio social reconocible por la cultura imperante.

No hay ninguna razón por la cual en las celebraciones los cristianos de diferentes denominaciones no puedan adorar y trabajar juntos, manteniendo su vida institucional. No hay ninguna razón, al menos bíblica, para que denominaciones separadas deban albergar o expresar hostilidad hacia los demás. A los cristianos no se les llama a ser excluyentes. En mi opinión, el ecumenismo debería apuntar más a la comprensión y la cooperación mutua que al simple hecho de realizar actos litúrgicos programados. Aspiro más que nada a la intercomunión.

Imagínese, por un momento, una sola iglesia cristiana por todo el mundo. Se le exigiría que asumiera una estructura jerárquica de algún tipo para que fuera universal. Esta estructura demandaría de alguna manera  el silenciamiento de voces disidentes. Inevitablemente, esta jerarquía también, dejaría fuera a algunos cristianos porque no se ajustan las normas de la iglesia que impera por todo el mundo. O sea, echaría fuera a los diferentes. Esto ya a ocurrido en la historia del cristianismo.

Mi visión del ecumenismo es que todas las denominaciones cristianas que acepten adorar juntos, cuando lo acuerden y  cooperan entre sí en acciones sociales o emergencias internacionales por desastres naturales e incluso, participar mutuamente a la Mesa del Señor.

Pero hay otra razón para despreciar a las denominaciones, y es que se ha hecho un ejercicio  muy popular entre los cristianos más jóvenes. Es lo que se entiende generalmente por postdenominacionalismo. Muchos jóvenes cristianos consideran a las denominaciones pasadas de moda,  demasiado pesadas en sus estructuras, siempre envuelta en polémicas, etc.  Prefieren lo que yo llamo iglesias de la simple etiqueta.

Generalmente son comunidades cristianas de reciente creación, que se reúnen en espacios alquilados, etc.  Mi observación, sin embargo, es que estas iglesias tienden a ser demasiado inclusivas y carecen de un sentimiento de la historia de la fe, por lo que tienen que enfatizar en los aspectos más experienciales y cognitivos del cristianismo.
Ellos tienden a hacer más hincapié en la comunidad que el los principios bíblicos. Muchas de estas iglesias insisten en la experiencia comunitaria y sacrifican o excluyen de su praxis las creencias y expectativas morales que dieron cuerpo al cristianismo,  por miedo a ser considerados por la cultura como dogmáticos y legalistas.

Hay una parte de mi que simpatiza con este movimiento orientado hacia los jóvenes, pero me temo que su cristianismo, como el de los ecumenistas más institucionales, puede  ser suave, ligero y que no cause rozaduras a la conciencia humana. Pero sospecho que estos movimientos de renovación del cristianismo se están reinventando un cristianismo que la historia ya ha vivido y que son propensos a cometer los mismos errores que las iglesias cristianas han hecho a lo largo de la historia de la eclesiología.

Durante años, cada vez que he viajado, y todavía lo hago, busqué  el listín de teléfono en la habitación del hotel y miré el directorio de iglesias en las páginas amarillas. En todo los EE.UU. la lista de iglesias clasificadas como no confesional  ha crecido. Pero lo irónico es que no hemos cambiado la cultura imperante en nuestra sociedad.

Personalmente me rebelo contra el concepto de la simple etiqueta de iglesia cristiana o iglesia evangélica. Cuando veo un letrero de una iglesia o un anuncio que no contiene ningún indicio de pertenencia o identidad denominacional de la iglesia asumo una de dos cosas: o bien es verdaderamente independiente, no confesional, o que está ocultando su afiliación denominacional para atraer a la gente postdenominacionales. A menudo, la verdad es que se trata más de lo segundo.  ¿Cómo lo sé? Basta con leer en Internet su Confesión de fe.

Cito un ejemplo. Hay una comunidad cristiana, con un gran edificio, en una ciudad a la que a menudo viajo. Paso frente a él varias veces al año  Es una hermosa edificación, en un barrio suburbano. Su letrero dice simplemente  Iglesia el Calvario.  Un día opté por mirar en google sobre esta iglesia  Y mi sorpresa fue que se trataba de una iglesia miembro de la Iglesia Cristiana Reformada de América. Una iglesia confesional, organizada e institucional, pero sin un distintivo que así lo declarara a los cuatro vientos.

¿Qué hay de malo en darse a conocer como una iglesia confesional? Yo diría que nada. Pero la realidad a veces no es tan sencilla. La Iglesia Cristiana Reformada de América es una denominación con las creencias y prácticas distintivas al resto de iglesias. Una de sus credos doctrinales son los Cánones de Dort, una especie de  declaración antiarminiana de la fe. Supongamos que una familia de tradición metodista se  trasladada a ese barrio, le gustaba el aspecto exterior de la iglesia, ha escuchado que es una buena comunidad de personas, que tienen muchos programas orientados a la familia y para los niños y decidió visitar con la mirada puesta en unirse a la iglesia. ¿Cuánto tiempo pasaría antes de que se dieran cuenta de que estaban visitando y considerando unirse a una iglesia calvinista? Yo personalmente conozco a este tipo de situaciones y, en algunos casos, las personas han asistido a un largo tiempo antes de darse cuenta de la iglesia quieren unirse sostiene creencias contrarias a las propias. Al final, tienen que marcharse no sin haber hecho una inversión emociona.

Creo que si una iglesia o comunidad cristiana pertenece a alguna denominación debería decirlo sin temor. De no hacerlo, parece que hacen un ejercicio de falta de honestidad. Pero es mejor ser claro desde el principio. Cada iglesia tiene sus límites; pero cada iglesia debe permitir a los visitantes y a las comunidades que forman parte de ella, saber en que creen y cuales son sus prácticas de fe.

Lo que está ocurriendo en los EE.UU. no es más que la adaptación a la cultura. Pero una mala adaptación.  Es como si la sociedad haya optado por domesticar la iglesia y esta última no ponga reparos en hacerlo. Los expertos de iglecrecimiento están diciendo que las comunidades que más crecen en territorio estadounidenses son aquellas que proclaman que no les gustan las denominaciones históricas y animan a las iglesias  a cambiar el nombre de sus edificios por nombres genéricos, por ejemplo Faith Family Fellowship  y omitir cualquier referencia a cualquier afiliación denominacional o creencias y prácticas distintivas. En mi opinión esto es otra cosa muy distinta a la adaptación cultural. Es sencillamente ser deshonesto. Es dejar de decir la verdad.

He titulado este post ¿Por qué me gusta denominaciones cristianas. Y soy consiente que he vagado lejos de la pregunta inicial  un poco, pero voy a concluir volviendo a él. Las iglesias cristianas han de tener un distintivo. Ellas deben ser honestas acerca de quienes son y qué creen. Si una comunidad no esta orgullosa de sus creencias pues que las deje caer.

Las creencias por muy distintas que sean no tienen que ser motivos de división. Me gusta que en mi mundo hayan  weslianos, calvinistas, pentecostales,  bautistas, anabaptistas, luteranos, católicos, etc.  A menudo me gustaría que algunos de ellos suavizar sus aristas, pero sin llegar a los extremos de que están perdiendo su identidad.

Cuando me encuentro con una iglesia que está orgullosa de su credo y hace visible sus confesiones sospecho que está iglesia es muy generosa no sólo con los de adentro, sino con los que están fuera de ella y que no le importa aportar dinero para que los jóvenes  puedan asistir a instituciones de educación superior o se involucra en acciones sociales de apoyo a personas marginadas por la sociedad. Este modelo de iglesia no permanece en la oscuridad. Creo que esta iglesia puede aumentar su tribu.


Roger E. Olson

martes, 1 de abril de 2014

Mi iglesia es tan cómoda que no quiero salir de ella.


Ustedes son la sal de la tierra...
Mateo 5:13

Cuando llegué a Zaragoza para servir como pastor, me pregunté ¿Qué cosas necesito para iniciar el trabajo en la iglesia?  La respuesta era sencilla si hacia una lista de las cosas que había y las que no había.
Ya existía, por ejemplo, un edificio con una cruz en la fachada. Había un pastor que dirigiera el culto dominical como bien habían enfatizado los miembros del Consejo local cuando habíamos tenido la entrevista previa. No había un sistema de sonido en la capilla; pero si un viejo órgano eléctrico. Teníamos un aula para el cuidado de niños y así no molestaban a los adultos en la capilla. Y había una oficina con dos librerías donde armar un buen sermón.  
Había otras cosas que yo deseaba según mi eclesiología reformada y otras que las hubiera tirado a la basura directamente, pero éstas, que puse en la lista, eran las esenciales. No podemos tener una iglesia sin ellas: un local, un culto dominical, una escuela dominical.  Todos los cristianos saben que  necesitan un edificio, un buen sermón, una alabanza y un programa para niños.  Otros elementos son discutibles, pero estos son los imprescindibles. No sé si lo había dicho antes, pero para entonces en la iglesia de Zaragoza había diez y seis adultos y una niña de cinco años.
Pero había otra pregunta que me ha estado acosando en los últimos años y no me deja cerrar los ojos cuando la noche llega: ¿Son estás cosas lo que dicen las Escrituras que es la iglesia?  No responderé a esta pregunta. A veces no responder es la mejor manera que tenemos de decir que no.
La iglesia de Zaragoza y yo simplemente repetíamos el modelo que otras iglesias de medio mundo poseen.  Reproducir lo que conocemos. Por años no pensé ni una sola vez acerca de esto. Simplemente me dí a la tarea de repetir lo que me ofrecía seguridad. Pero cuando miro atrás reconozco que fue un error no haber consultado las Escrituras.  
Si hubiera consultado las Escrituras, probablemente, habría propiciado un grupo que enfatizara el amor de los unos por los otros y el hacer discípulos. Y no nos hubiéramos dedicado en cuerpo y alma en mantener una congregación reformada políticamente aceptada por todos.  Pero en realidad por mucho tiempo nuestra celebración, muy sui generis, dejó poco espacio para las emociones y para la misión.  Y con los años se convirtió en la celebración dominical más concurrida de las iglesias de la IEE del Norte. Fue un éxito.  El problema es que habíamos asociamos el éxito con la asistencia de muchas personas a la celebración, con el disfrute de la misma y con el recibir algún tipo de beneficio personal.

¿Qué es el éxito? ¿Cómo lo definiríamos si la Biblia fuera el único parámetro por el cual juzgáramos nuestra comunidad? 

Hacerse preguntas y remitirse al texto bíblico fue el recurso de los primeros reformados del s. XVI. Despúes se convirtió en uno de los principios protestantes. Esta manera de iniciar un proyecto considerando sólo las Escrituras es lo que comúnmente llamamos exégesis.  Una de las primeras cosas que te enseñan en el Seminario es a hacer una exegesis. Exégesis a partir con un pasaje de la Escritura y extraer el significado directamente del texto, ya sea una explicación práctica o una interpretación crítica.  La exégesis busca la objetividad. Y nos acercamos al texto bíblico sin nociones prefabricadas.

Pero una cosa es estar el domingo en la iglesia y hacer una buena exegesis bíblica y otra, muy distinta, es la vida nuestra de cada día. Esa, la que implica estar fuera del salero.
(continuará)
Augusto G. Milián

sábado, 29 de marzo de 2014

Te regalo mi sombra.

Te regalo mi sombre
Para el sol del camino
Para andar a tu lado rendido.
Te regalo mi sombra
Para que sigas conmigo,
Para hacerte más leve el camino
Te regalo mi sombra
Y mi amor y mis vicios:
Lo que soy, lo que tengo de amigo.
Te regalo mi sombra
Si te sientes perdido.
No soy guía, pero quiero ir contigo.
Te regalo mi sombra
En tu duro destino,
Porque enfermo el temor es de niños
Te regalo mi sombra
Porque a veces insisto
En ser yo quien perdí mi sentido.
Te regalo mi sombra,
Todo lo que es atraso,
Pa también reposar en tus brazos
Te regalo mi sombra,
Humilde en tu castillo
Porque a veces son fríos los pasillos
Te regalo mi sombra
Si te sientes perdido.
No soy guía, pero quiero ir contigo.

martes, 25 de febrero de 2014

La iglesia en un circulo.

Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos. Mateo 18:20

Sólo se necesitan dos personas para formar un círculo. El uso de los círculos en la iglesia puede ser tan simple como hablar con la persona al lado de usted. 
Un círculo es una interacción de dos vías. Ambas partes se les da una voz, un valor y un impacto. El pueblo de Dios tienen el poder de conectarse, aprender y crecer juntos. Se alienta a los adultos para ser aprendices activos, no oyentes pasivos. El líder deja de realizar y empieza a facilitar. La congregación deja de ser un público crítico y convertirse en una comunidad conectada. 
La iglesia en un círculo comienza con la disposición de los asientos, pero en última instancia, cambia nuestra forma de conocer e interactuar como pueblo de Dios. Nos pasa de los consumidores a los participantes. Cambia la manera en que nos vemos unos a otros. Cambia la manera en que aprendemos y enseñamos a otros acerca de Dios. 
Es hora de dejar de llenar las filas y empezar a formar círculos.

Church in a circle.

lunes, 17 de febrero de 2014

Adoración desde una perspectiva postmoderna.

I. Introducción 
Estamos en el tercer milenio de la historia después de Cristo. Cientos de generaciones nos han precedido. Generación va y generación viene, y la iglesia cristiana continua su peregrinaje de fe a través de los tiempos. En una época oost moderna algunos/as piensan que estamos en una era post cristiana donde lo secular es lo predominante. Todos/as sabemos que cada generación tiene que enfrentar sus retos. Lo que sucede en cualquier país afecta directa o indirectamente a la iglesia establecida. En una era como la nuestra nos podríamos preguntar: ¿Que influencia tiene esta cultura en nuestro peregrinaje de fe? ¿Cómo afecta nuestra manera de hacer misión? En este caso en particular: ¿Cómo afecta o influye en nuestra adoración? Al reflexionar sobre esto se precisa primeramente definir, dejar establecido lo que significa adoración en el contexto reformado presbiteriano e hispano. 

II. Adoración 
Adoración es la respuesta celebrativa a la iniciativa de Dios que revela lo que es a través de lo que hizo, lo que hace y lo que habrá de hacer. En el contexto reformado es la respuesta celebrativa a un Dios que se revela a través de las escrituras, la gracia, la fe, como un Dios que renueva a su pueblo constantemente. 
Toda adoración comienza con Dios quien es el que invita al pueblo a adorarle; y el pueblo se acerca al Dios que invita para rendirle honor y celebrar su presencia y bendiciones. El catecismo de fe de Westminster nos 
dice: El fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de El para siempre. 
 Calvino declara en sus instituciones que: Adoración es la veneración y culto que cada uno de nosotros le da a Dios cuando se somete a su grandeza. Por lo tanto la verdadera adoración comienza con una vida de entrega y obediencia a Dios y a su Palabra. Esto puede tipificar adorarle en espíritu y verdad. Además espiritualidad y adoración se entrelazan en este pasaje bíblico. El salmista decía: Adorad a Dios en la hermosura de la santidad, temed delante de El toda la tierra (Salmo 29:2). La espiritualidad capacita para ser un verdadero adorador, la adoración nutre nuestra espiritualidad. Por lo tanto la adoración crea un impacto directo en el desarrollo espiritual de los creyentes. Un teólogo reformado decía: Todos sabemos que podemos tener un texto bello, un escenario musical estupendo, las oraciones teológicamente mejor formuladas y los mejores elementos litúrgicos y, sin embargo, no tener aun una liturgia fiel. Los ritos reformados no transforman automáticamente la vida de los individuos o comunidades. 
La adoración desempeña un papel central en la formulación y práctica de la fe. El teólogo Karl Barth decía: La adoración cristiana es la acción mas trascendental, urgente y gloriosa que pueda tener lugar en la vida humana. El objetivo principal de la adoración es Dios; Dios existe para ser adorado. 

III. Liturgia y Palabra 
La liturgia (quehacer del pueblo), toma sus recursos de la sagrada escritura. La Palabra es el producto de un pueblo que cree y adora a Dios, entonces esta adoración se da dentro del marco de la Palabra de Dios. La autentica adoración comienza con una vida de entrega y obediencia al Dios revelado en su Palabra. Hay una relación intima entre el creyente que adora y las sagradas escrituras. La Biblia es el producto de un pueblo que cree y adora. 
La iglesia hereda de las tradiciones culturales y religiosas de Israel, de la iglesia primitiva, de la reforma protestante y de las nuevas formas que continúan surgiendo a través de los tiempos. Cada contexto histórico tiene sus particularidades y cada cultura sus características. 

IV. Adoración y fe reformada 
Como ustedes conocen la Biblia, la Teología Reformada, el Libro de Orden, el Libro de Confesiones, nos guían, nos conducen, nos enseñan, nos educan en cuanto a adoración se refiere. Dentro del Libro de orden el directorio de adoración describe la teología que sirve de base a la adoración reformada y sugiere formas apropiadas para efectuarla, desarrollarla y mejorarla. La iglesia reformada siempre esta reformándose a través de los tiempos bajo la dirección del Espíritu. 
El Libro de Orden nos dice: La iglesia siempre ha experimentado tensión entre forma y libertad, en el asunto de la adoración. En la historia de la iglesia, algunos han ofrecido formas establecidas para el ordenamiento de la adoración, de acuerdo a la Palabra de Dios. Otros, en el esfuerzo por ser fieles a la Palabra, se han resistido a imponer formas fijas sobre la comunidad adoradora. La iglesia Presbiteriana EUA reconoce que toda forma de adoración es provisional y esta sujeta a reforma. En el ordenamiento de la adoración la iglesia ha de perseguir apertura a la creatividad del Espíritu Santo, el cual conduce a la iglesia en la adoración ordenadamente, y sin embargo espontánea, consistente con la Palabra de Dios y abierta al futuro novedoso de Dios.
La adoración dentro del contexto reformado es amplia y enriquecida tanto por la tradición histórica litúrgica, como por las nuevas perspectivas que ofrecen las artes y la música en estos tiempos. Dentro de la iglesia Presbiteriana EUA existe variedad o diversidad en cuanto a patrones o estilos. Lo importante dentro de cada contexto o estilo es que toda adoración debe de ser dirigida exclusivamente al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo, o sea al Dios Trino. Porque Dios busca a tales adoradores, exaltar, alabar, adorar a Dios es parte importantísima en la vida cristiana. 
Amparado en la Biblia y las confesiones los presbiterianos confesamos que hemos sido creados para adorar. Según el libro: Worship that is Reformed According to Scripture escrito por Hughes Oliphant Old, existen cinco principios fundamentales que dirigen la adoración reformada. 
 1. Que la adoración debe de tener sus raíces en la Palabra de Dios. 
 2. Que la adoración debe de ser Cristo céntrica y trinitaria a la vez. 
 3. Que la adoración es el resultado de la acción del Espíritu Santo en el creyente. 
 4. Que la adoración proviene de personas que han experimentado una verdadera entrega a Dios y buscan servirle. 
 5. Que el provecho de la adoración es la edificación de la iglesia. La adoración del creyente no se limita al culto dentro del templo. La adoración es un estilo de vida. El culto no termina con la bendición pastoral. 

V. Libro de Orden-Iglesia Presbiteriana EUA 
Los parámetros que da el Libro de Orden son bastantes flexibles y tienen una fuerte justificación reformada. Veamos algunas citas tomadas del Directorio Para la Adoración del Libro de Orden. 
a. Los responsables del ordenamiento de la adoración cristiana serán fieles a la autoridad del Espíritu Santo, el cual habla en y a través de las Santas Escrituras. Aparte de las Escrituras no existe alguna otra fuente para el ordenamiento de la adoración, pero en la iglesia esta es informada y modelada por la historia, la cultura y las necesidades contemporáneas.  
b. El ordenamiento en la adoración debe también reflejar la diversidad cultural en el que la iglesia sirve, así como las circunstancias locales y las necesidades de sus congregaciones. 
c. En la adoración el pueblo clama a Dios, invoca su presencia, ruega a Dios en oración, se postra ante Dios en silencio y contemplación, levanta sus manos y voces en alabanza, cantan, crean música y danzan. 
d. En la adoración la iglesia a de recordar tanto su libertad como el mandato bíblico de hacer todas las cosas ordenadamente. Aunque la adoración cristiana no necesita seguir una forma prescrita rigurosa, la adoración descuidada y desordenada es tanto una ofensa a Dios como una piedra de tropiezo para el pueblo. 
e. En la adoración es apropiado arrodillarse, inclinar la cabeza, ponerse en pie, levantar las manos en oración, danzar, dar palmadas, abrazarse en gozo y alabanza, ungir y usar las manos para interceder, y suplicar, comisionar y ordenar. 
e. Centralidad de las Escrituras. La iglesia afirma que la Escritura es la Palabra escrita de Dios, la cual da testimonio de su auto-revelación. En donde esa Palabra es leída y proclamada, la Palabra Viva, Jesucristo, esta presente a través del testimonio interior del Espíritu Santo. Como consecuencia la lectura, la audición, la predicación y la confesión de la Palabra son centrales en la adoración cristiana. 

VI. Adoración y cultura 
El elemento cultural tiene sus particularidades de consideración en la adoración. Esta influye en la música, el canto y demás elementos. Según el Dr. Justo González en su libro Alabadle Hispanic Christian Worship, No existe una forma típica de adoración dentro de las comunidades hispanas, sino una variada multiplicidad. Ningún estilo tipifica exactamente a todas las iglesias latinoamericanas. En las comunidades de fe hispanas el estilo de adoración y música se entrelazan con la idiosincrasia de sus culturas. 
Existen congregaciones hispanas presbiterianas donde el ritmo latino, la métrica, y los instrumentos autóctonos tienen su lugar en el culto. Otras congregaciones hispanas se adhieren al sistema tradicional del órgano, piano y ritmos. Sea como sea es bueno clarificar que la función principal de los instrumentos musicales en el culto, es proporcionar un sólido soporte melódico, rítmico y armónico al canto congregacional. La música dentro de la congregación cristiana, tiene el propósito de contribuir a dar un sentido comunitario al culto. Los instrumentos musicales más comunes utilizados en nuestros cultos latinos son la guitarra y el teclado. En la mayoría de nuestras congregaciones hispanas presbiterianas predomina el estilo contemporáneo con un balance entre lo nuevo y lo tradicional. 
Adoración, cultura e identidad son factores inseparables en nuestras congregaciones. La Estrategia hispana, aprobada por la asamblea general , 2003 nos dice en la sección de adoración lo siguiente: La adoración debe de reflejar la cultura de la comunidad adorante. Tenemos que afirmar nuestra manera de adorar como iglesias presbiterianas y aspirar a que nuestras iglesias reflejen nuestra identidad. 

VII. Pastor/a y consistorio 
La iglesia presbiteriana reconoce que todas las personas bautizadas son ministros-que la adoración es común, y que el ministro profesional nunca es llamado a hacer adoración solo, excepto, por supuesto, en el contexto de las devociones y estudios bíblicos personales. Una de las responsabilidad del ministro junto al consistorio como director de adoración es el cuidado creativo de los variados componentes de la vida total de adoración de la congregación. 
La adoración a Dios es la actividad central de todas las congregaciones cristianas. El liderato en la adoración es por tanto crucial en la vida de la iglesia. El orden y estilos de la adoración están justamente determinados por el consistorio, mientras que tanto el consistorio como la congregación deben de ser educados para la plena participación en los servicios de adoración. 
El pastor trabaja con el consistorio para desarrollar una rica vida de adoración en la congregación. Las ocasiones para la adoración, el orden de cada culto, y la provisión para una variedad de estilos son factores 
considerados por el pastor y el consistorio en el desarrollo de una adoración significativa. El pastor da atención especial a la educación de la congregación para una participación significativa y productiva en las experiencias de adoración. El pastor da atención especial a las destrezas envueltas en la dirección del culto. 
Tiempos post modernos. Los tiempos nos suceden y las generaciones van y vienen. Cambios, renovación, transformación y nuevas perspectivas que impactan la vida de la iglesia, la cultura y la sociedad se hacen evidentes en nuestro ambiente. Estamos en tiempos donde los cambios son la presión del día. Como esto afecta a la iglesia en su ministerio particular. En cuanto a la adoración podríamos decir que en los últimos tiempos se ha ido expandiendo en todas direcciones una especie de renovación. Estamos en la época de mayor producción literaria en cuanto a adoración se refiere. Cada año salen al mercado nuevos himnarios, nuevos libros que nos hablan sobre la música, las artes, la liturgia, y como ser más creativos y eficientes en esta área Las denominaciones históricas más conservadoras publican sus nuevos himnarios con una gran variedad de himnos, salmos, cánticos de adoración y alabanza. Con música para orquesta y diferentes clases de instrumentos musicales. Lo tradicional se mezcla con lo contemporáneo y muchos patrones o estilos antiguos se renuevan creando nuevos estilos que retan, motivan o afectan el estilo de adoración aun en las denominaciones más conservadoras. 
Como en toda las épocas congregaciones y denominaciones se resistirán a cualquier cambio tradicional pues están comprometidas a modelos específicos. Por otro lado algunas congregaciones se han ido a otros extremos y se han envuelto en estilos totalmente libres e improvisados. Otras congregaciones prefieren lo mejor del ayer con lo nuevo de hoy incorporando nuevos elementos a sus estilos culticos. Un factor muy importante del cual no nos debemos de olvidar es el factor balance. Balance entre orden y libertad. Balance entre estilos y formas. Para no caer en un total desorden. 
Muchas congregaciones se han abierto a la reforma y renovación de su liturgia creando nuevos modelos de adoración celebrantes, retantes e inspiradores que edifican a los asistentes y llenan las necesidades del pueblo. 
Cada pastor, consistorio y congregación tendrá que discernir lo más apropiado y edificante de acuerdo a sus necesidades locales. Es importante señalar que la adoración es central, vital y esencial para la vida de cualquier congregación. Es posiblemente la primera experiencia del visitante y en un buen por ciento tendrá mucho peso para decidir si el visitante vuelve o no vuelve el próximo domingo. De alguna manera todo esto esta relacionado con el crecimiento de la iglesia. 

 VIII. Recomendaciones 
Es bueno clarificar que cualquier cambio o renovación debe de ser para crecer sanamente. La renovación de cualquier liturgia es un proceso que necesita educación, paciencia y concientización. De lo contrario cualquier cambio que se haga a la aparente tradición de la congregación producirá conflictos y en algunos lugares divisiones. Si se esta interesado en cambios estos deben de hacerse desde una perspectiva pastoral. 
Cualquier renovación debe ser para enriquecer la vida de la iglesia. Es importante que sea para mejorar y no para perturbar. Que pueda aportar una valiosa contribución a la vida de adoración de la congregación. El Dr. Cecilio Arrastia decía: La renovación litúrgica separada de una seria reflexión teológica, superficial y humanista, no es camino de salida. No debemos temer al cambio y a la apertura si somos responsables educando a la iglesia. ¿Que clase de adoración necesitamos en medio de un mundo que batalla con la violencia, la delincuencia, las guerras, las drogas, las familias disfuncionales, el divorcio, el suicidio, las crisis y una juventud en busca de identificación, sentido y propósito? La iglesia no actúa en un vacío, sino en un contexto histórico y social con sus propias características. ¿Que cambios necesitan nuestras congregaciones en una época post moderna? 
Necesitamos cada día una adoración que revitalice la fe, sane las personas, provea dirección y gozo. Las complejidades de la vida moderna, la sociedad, y los traumas que estas complejidades crean en la vida de cientos de seres humanos deben de mover a la iglesia a mirar de cerca el impacto sanador, liberador y restaurador de su adoración. 
Debemos celebrar una adoración que preserve lo mejor del pasado y del presente y que nos guíe con seguridad en este nuevo siglo. Un nuevo siglo de oportunidades para hacer ministerio Dios nos ha dado como iglesia. La verdadera adoración necesita ser inspiracional, atractiva, dinámica y con sentido de misión. La verdadera adoración brinda paz, esperanza, guía, iluminación, inspiración y fortaleza al creyente. La verdadera adoración atrae, estimula, reta y da sentido de bienvenida. 
En la liturgia el servicio de adoración debe de ser una unidad integral donde se vea progresión, dirección, conexión, sentido de desarrollo, poder y movimiento. Cualquier reforma litúrgica sin perder nuestra teología e identidad de pueblo debe de ser bienvenida. 

IX. Conclusión 
Los tiempos cambian, la sociedad influye, a veces lo sagrado y lo profano se entre mezclan. Las necesidadesdel pueblo se acentúan. La mentalidad tradicional cambia. En una era post moderna como la nuestra ¿Qué relación hay entre la adoración y la vida común del creyente? ¿Cómo afecta nuestra adoración nuestro estilo de vida? ¿Existe acaso un estrecho parentesco entre adoración y ética? ¿Cómo afecta nuestra cultura nuestro compromiso con Dios y su iglesia? ¿Existe un puente entre iglesia y sociedad? Reflexionemos. 

Oficina de apoyo congregacional hispana.
Iglesia Presbiteriana EUA