viernes, 9 de noviembre de 2012

Moisés. Algunas cosas no son como nos habían dicho.



Apuntes para un estudio bíblico
 
I. Introducción.

La figura de Moisés se hace presente  desde la introducción del libro. (1-11) y vuelve a aparecer en escena en la conclusión (27-34), pero para sorpresa nuestra no se dice nada de él mientras se pronuncia la Ley, y nosotros damos por hecho que es Moisés quien la nombra.

Moisés creo, que es una especie de legislador e intercesor. Y a pesar de que nunca llegó a ser Rey se nos presenta desde la escuela dominical como siervo de Dios, hacedor de milagros, intercesor, legislador y mediador de la Palabra. Y si esto le parece poco, entonces tengo que decir que Moisés fue también líder militar.  ¿Os que hemos olvidado quien dirigió a Israel en la guerra contra Sehón y Og? (Dt. 2-3)

II. ¿Qué es lo que hace Moisés en Dt?

a. Enseña, declara, explica. Esto son cosas que hace un maestro. Pero nosotros no le vemos así. Nuestra formación cristiana nos presenta a Moisés más como un intermediario de la Ley.
b. Profetiza. (Dt. 18: 15-18)  Incluso el propio texto hebreo lo presenta como el más grande de los profetas. (Dt. 34: 10-12) Hace más milagros que el resto de los profetas. Israel no tendrá otro profeta igual, esto al menos lo cree el autor del último capítulo.
c. Intercede. Sin su intercesión Israel no hubiera sobrevivido al incidente con el becerro de oro.
d. Suplica.
e. Siervo sufriente: No entrará en la tierra prometida. Moisés representa el pecado de todo el pueblo.
f. Es la voz de Dios. Sus palabras se identifican con la voluntad de Dios.

¿Quién suplirá el rol de Moisés?

Nuestra respuesta es Nadie. La Tora o la Ley se cierra con la muerte de Moisés. Alguien podría decir el nombre de Josué.  Pero sabemos que Josué es un siervo de Moisés.

III. Lo que canta Moisés. (Dt. 32)

Si le damos una estructura podremos ver algunos detalles interesantes.

1-6. Es un himno. 
3-4. Declaración de alabanza. Dios es su Padre y su Creador.
5-6. Hay una denuncia de un pacto que un vasallo no ha cumplido. Israel está corrupto. Y tras la falta hay un castigo contra Israel. Israel fracasará en su futuro.
7-14. Israel ha sido elegido. Dios está por encima de las naciones. Israel ha sido salvado mediante el Éxodo. Dios les ha guiado por el desierto. Hay una tierra rica que les espera.

Si anteriormente estamos en presencia de un género casi narrativo, ahora estamos ante poesía. Y lo sabemos por el lenguaje metafórico: Israel ha sido encontrado por Dios en el desierto. Israel es la niña de los ojos de Dios. Dios es como un águila que revolotea sobre sus polluelos. Israel es llevado a lo alto.

Pero Moisés no caminará sobre la tierra prometida. (Dt. 32: 51-52)

IV. ¿Cómo es el Dios de Moisés? (Dt.28 y 32: 19-26)

Un Dios que se esconde de Israel. Un Dios que le provocará al pueblo ansiedad y amargura. Un Dios que le enviará fuego sobre su tierra. Un Dios que maldice. Un Dios que le provocará celos. Esta idea se repite en Rom. 9 cuando Pablo explique el problema de la elección de Israel a los cristianos en Roma.

v. 27 Dios crea un antecedente.
v. 28-33 Dios esta de alguna manera angustiado es se mantiene leal mientras su pueblo le es desleal. Esto me hace recordar las palabras de Jesús en la cruz.
v. 34-42 Dios interviene con juicio.
v. 43 Exhortación a la alabanza para todas las naciones. Dios es soberano sobre todas las naciones. Se nos deja ver algo del final de la historia. Se nos cuenta algo que el libro de Apocalipsis narra: Dios recibirá adoración universal.

V. La bendición de Moisés (Dt.33)

Moisés es también un patriarca. La bendición que dirige a las tribus de Israel la podemos asociar a la bendición que hace Jacob( Gn. 49).

Al final del cap. 32 vimos que Dios ordena a Moisés que suba al monte Nebo para morir.  Por tanto el cap. 33 será un discurso de despedida y bendición.

La bendición comienza con una aclamación a Dios. Y se menciona al Sinaí porque fue el lugar donde comienza Israel a tener historia como tal, y a ser dirigido por Dios, convirtiéndose en su rey. Y es que en el Pentateuco, solo se hace mención al reinado de Dios en tres veces solamente.

Ex. 15:18                     Núm. 23: 21-23                 Dt. 33: 2-5

No se si se han dado cuenta al leer cuan extensa ha sido la bendición sobre Levi. Quizás aquí se nos está apuntando a  su papel especial. El se encargaria de la enseñanza y de la ofrenda de incienso y recibir la dirección de Dios mediante las piedras en forma de dados.

Otra bendición tan extensa es la que recibe José. El énfasis es aquí que la fertlidad viene de Dios.

VI. Moisés muere (Dt. 34)

Es un capítulo emotivo. Se mira al futuro. Algo parecido había ocurrido durante el funeral de José, al final del Génesis.  Pero Moisés muere rodeado de promesas: tendrán una gran descendencia, habrá una buena relación entre Israel y Dios.

La muerte de Moisés nos recuerda que también era un pecador. Por tanto no creo que fuera el modelo de dirigente del futuro. Moisés era un hombre. Es mortal. La figura central del libro por tanto no es Moisés, sino Dios.

La muerte de Moisés fuera de la tierra prometida es una metáfora de nuestra realidad. Somos finitos. Moisés le recuerda a los israelitas y al propio Israel que la tierra prometida no es algo que ellos pueden alcanzar, sino que está en las manos del propio Dios. ¿Esto le sirve a los cristianos?

Augusto G. Milián

lunes, 5 de noviembre de 2012

Lo mejor de la iglesia.



Marcos 12, 38-44

El contraste entre las dos escenas no puede ser más fuerte. En la primera, Jesús pone a la gente en guardia frente a los dirigentes religiosos: "¡Cuidado con los letrados!", su comportamiento puede hacer mucho daño. En la segunda, llama a sus discípulos para que tomen nota del gesto de una viuda pobre: la gente sencilla les podrá enseñar a vivir el Evangelio.
Es sorprendente el lenguaje duro y certero que emplea Jesús para desenmascarar la falsa religiosidad de los escribas. No puede soportar su vanidad y su afán de ostentación. Buscan vestir de modo especial y ser saludados con reverencia para sobresalir sobre los demás, imponerse y dominar.
La religión les sirve para alimentar fatuidad. Hacen "largos rezos" para impresionar. No crean comunidad, pues se colocan por encima de todos. En el fondo, solo piensan en sí mismos. Viven aprovechándose de las personas débiles a las que deberían servir.
Marcos no recoge las palabras de Jesús para condenar a los escribas que había en el Templo de Jerusalén antes de su destrucción, sino para poner en guardia a las comunidades cristianas para las que escribe. Los dirigentes religiosos han de ser servidores de la comunidad. Nada más. Si lo olvidan, son un peligro para todos. Hay que reaccionar para que no hagan daño.
En la segunda escena, Jesús está sentado enfrente del arca de las ofrendas. Muchos ricos van echando cantidades importantes: son los que sostienen el Templo. De pronto se acerca una mujer. Jesús observa que echa dos moneditas de cobre. Es una viuda pobre, maltratada por la vida, sola y sin recursos. Probablemente vive mendigando junto al Templo.
Conmovido, Jesús llama rápidamente a sus discípulos. No han de olvidar el gesto de esta mujer, pues, aunque está pasando necesidad, "ha echado todo lo que tenía para vivir". Mientras los letrados viven aprovechándose de la religión, esta mujer se desprende de todo por los demás, confiando totalmente en Dios.
Su gesto nos descubre el corazón de la verdadera religión: confianza grande en Dios, gratuidad sorprendente, generosidad y amor solidario, sencillez y verdad. No conocemos el nombre de esta mujer ni su rostro. Solo sabemos que Jesús vio en ella un modelo para los futuros dirigentes de su Iglesia.
También hoy, tantas mujeres y hombres de fe sencilla y corazón generoso son lo mejor que tenemos en la Iglesia. No escriben libros ni pronuncian sermones, pero son los que mantienen vivo entre nosotros el Evangelio de Jesús. De ellos hemos de aprender los presbíteros y obispos.

José Antonio Pagola

sábado, 27 de octubre de 2012

¡De eso nada!


Marcos 10, 35-45

Mientras suben a Jerusalén, Jesús va anunciando a sus discípulos el destino doloroso que le espera en la capital. Los discípulos no le entienden. Andan disputando entre ellos por los primeros puestos. Santiago y Juan, discípulos de primera hora, se acercan a él para pedirle directamente sentarse un día "el uno a su derecha y el otro a su izquierda".
A Jesús se le ve desalentado: "No sabéis lo que pedís". Nadie en el grupo parece entenderle que seguirle a él de cerca colaborando en su proyecto, siempre será un camino, no de poder y grandezas, sino de sacrificio y cruz.
Mientras tanto, al enterarse del atrevimiento de Santiago y Juan, los otros diez se indignan. El grupo está más agitado que nunca. La ambición los está dividiendo. Jesús los reúne a todos para dejar claro su pensamiento.
Antes que nada, les expone lo que sucede en los pueblos del imperio romano. Todos conocen los abusos de Antipas y las familias herodianas en Galilea. Jesús lo resume así: Los que son reconocidos como jefes utilizan su poder para "tiranizar" a los pueblos, y los grandes no hacen sino "oprimir" a sus súbditos. Jesús no puede ser más tajante: "Vosotros, nada de eso".
 No quiere ver entre los suyos nada parecido: "El que quiera ser grande, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero, que sea esclavo de todos". En su comunidad no habrá lugar para el poder que oprime, solo para el servicio que ayuda. Jesús no quiere jefes sentados a su derecha e izquierda, sino servidores como él, que dan su vida por los demás.
Jesús deja las cosas claras. Su Iglesia no se construye desde la imposición de los de arriba, sino desde el servicio de los que se colocan abajo. No cabe en ella jerarquía alguna en clave de honor o dominación. Tampoco métodos y estrategias de poder. Es el servicio el que construye la comunidad cristiana.
Jesús da tanta importancia a lo que está diciendo que se pone a sí mismo como ejemplo, pues no ha venido al mundo para exigir que le sirvan, sino "para servir y dar su vida en rescate por muchos". Jesús no enseña a nadie a triunfar en la Iglesia, sino a servir al proyecto del reino de Dios desviviéndonos por los más débiles y necesitados.
La enseñanza de Jesús no es solo para los dirigentes. Desde tareas y responsabilidades diferentes, hemos de comprometernos todos a vivir con más entrega al servicio de su proyecto. No necesitamos en la Iglesia imitadores de Santiago y Juan, sino seguidores fieles de Jesús. Los que quieran ser importantes, que se pongan a trabajar y colaborar.

José Antonio Pagola

Contra el poder del varón.


Marcos 10,1-12

Los fariseos plantean a Jesús una pregunta para ponerlo a prueba. Esta vez no es una cuestión sin importancia, sino un hecho que hace sufrir mucho a las mujeres de Galilea y es motivo de vivas discusiones entre los seguidores de diversas escuelas rabínicas: "¿Le es lícito al varón divorciarse de su mujer?".
No se trata del divorcio moderno que conocemos hoy, sino de la situación en que vivía la mujer judía dentro del matrimonio, controlado por el varón. Según la ley de Moisés, el marido podía romper el contrato matrimonial y expulsar de casa a su esposa. La mujer, por el contrario, sometida en todo al varón, no podía hacer lo mismo.
La respuesta de Jesús sorprende a todos. No entra en las discusiones de los rabinos. Invita a descubrir el proyecto original de Dios, que está por encima de leyes y normas. Esta ley "machista", en concreto, se ha impuesto en el pueblo judío por la "dureza de corazón" de los varones que controlan a las mujeres y las someten a su voluntad.
Jesús ahonda en el misterio original del ser humano. Dios "los ha creado varón y mujer". Los dos han sido creados en igualdad. Dios no ha creado al varón con poder sobre la mujer. No ha creado a la mujer sometida al varón. Entre varones y mujeres no ha de haber dominación por parte de nadie.
Desde esta estructura original del ser humano, Jesús ofrece una visión del  matrimonio que va más allá de todo lo establecido por la "dureza de corazón" de los varones. Mujeres y varones se unirán para "ser una sola carne" e iniciar una vida compartida en la mutua entrega sin imposición ni sumisión.
Este proyecto matrimonial es para Jesús la suprema expresión del amor humano. El varón no tiene derecho alguno a controlar a la mujer como si fuera su dueño. La mujer no ha de aceptar vivir sometida al varón. Es Dios mismo quien los atrae a vivir unidos por un amor libre y gratuito. Jesús concluye de manera rotunda: "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el varón".
Con esta posición, Jesús esta destruyendo de raíz el fundamento del patriarcado bajo todas sus formas de control, sometimiento e imposición del varón sobre la mujer. No solo en el matrimonio sino en cualquier institución civil o religiosa.
Hemos de escuchar el mensaje de Jesús. No es posible abrir caminos al reino de Dios y su justicia sin luchar activamente contra el patriarcado. ¿Cuándo reaccionaremos en la Iglesia con energía evangélica contra tanto abuso, violencia y agresión del varón sobre la mujer? ¿Cuándo defenderemos a la mujer de la "dureza de corazón"  de los varones?

José Antonio Pagola

En la crisis.


Marcos 10, 17-30

Antes de que se ponga en camino, un desconocido se acerca a Jesús corriendo. Al parecer, tiene prisa para resolver su problema: "¿Qué haré para heredar la vida eterna?". No le preocupan los problemas de esta vida. Es rico. Todo lo tiene resuelto.
Jesús lo pone ante la Ley de Moisés. Curiosamente, no le recuerda los diez mandamientos, sino solo los que prohíben actuar contra el prójimo. El joven es un hombre bueno, observante fiel de la religión judía: "Todo eso lo he cumplido desde pequeño".
Jesús se le queda mirando con cariño. Es admirable la vida de una persona que no ha hecho daño a nadie. Jesús lo quiere atraer ahora para que colabore con él en su proyecto de hacer un mundo más humano, y le hace una propuesta sorprendente: "Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres... y luego sígueme".       El rico posee muchas cosas, pero le falta lo único que permite seguir a Jesús de verdad. Es bueno, pero vive apegado a su dinero. Jesús le pide que renuncie a su riqueza y la ponga al servicio de los pobres. Solo compartiendo lo suyo con los necesitados, podrá seguir a Jesús colaborando en su proyecto.
El joven se siente incapaz. Necesita bienestar. No tiene fuerzas para vivir sin su riqueza. Su dinero está por encima de todo. Renuncia a seguir a Jesús. Había venido corriendo entusiasmado hacia él. Ahora se aleja triste. No conocerá nunca la alegría de colaborar con Jesús.
La crisis económica nos está invitando a los seguidores de Jesús a dar pasos hacia una vida más sobria, para compartir con los necesitados lo que tenemos y sencillamente no necesitamos para vivir con dignidad. Hemos de hacernos preguntas muy concretas si queremos seguir a Jesús en estos momentos.
Lo primero es revisar nuestra relación con el dinero: ¿Qué hacer con nuestro dinero? ¿Para qué ahorrar? ¿En qué invertir? ¿Con quiénes compartir lo que no necesitamos? Luego revisar nuestro consumo para hacerlo más responsable y menos compulsivo y superfluo: ¿Qué compramos? ¿Dónde compramos? ¿Para qué compramos?
¿A quiénes podemos ayudar a comprar lo que necesitan?
Son preguntas que nos hemos de hacer en el fondo de nuestra conciencia y también en nuestras familias, comunidades cristianas e instituciones de Iglesia. No haremos gestos heroicos, pero si damos pequeños pasos en esta dirección, conoceremos la alegría de seguir a Jesús contribuyendo a hacer la crisis de algunos un poco más humana y llevadera. Si no es así, nos sentiremos buenos cristianos, pero a nuestra religión le faltará alegría.

José Antonio Pagola