1. Alégrate por lo que has alcanzado.
Somos como la persona sedienta que bebe de una fuente: de la abundancia que brota, es mucha más el agua que se derrama que la que toma. Así la Palabra del Señor presenta muy diversos aspectos, según la diversa capacidad de las personas que la estudian. El Señor escondió en su palabra infinidad de tesoros, para que cada persona pudiera enriquecerse en cualquiera de los puntos a que abocara su reflexión.
Como la persona sedienta se alegra cuando bebe y no se entristece porque no puede agotar la fuente, de modo que cuando vuelve a tener sed puede de nuevo beber de ella, así aquella persona que llega a alcanzar alguna parte del tesoro de la Palabra de Dios no debe creer que la comprende en su totalidad, sino que ha de pensar que, de las muchas enseñanzas que hay en ella, esto es lo único que ha podido alcanzar.
Cada uno de nosotros ha de dar gracias por lo que ha recibido, alegrarse por lo que ha alcanzado y no entristecerse por la abundancia sobrante. Lo que has recibido y conseguido es tu parte, lo que ha quedado es tu herencia.
2. Componentes básicos de una espiritualidad ecuménica.
a. El primer componente básico es el dialogo fraterno, que es sentarse y compartir entre iguales, escuchando con empatía a la otra parte. Para que el diálogo sea fructífero, en el caso nuestro como cristianos, necesariamente habrá que pasar por Jesús, y escuchar como él escuchó y nos escucha a nosotros ahora. El punto principal del diálogo es la revelación de Dios, siendo la Escritura y su estudio serio y contextual la herramienta o punto referencial.
b. El segundo componente básico es la oración. La oración es el recurso más importante que Dios ha puesto en la mano de los seres humanos. Jesús enseñó a orar a sus discípulos, y cuando le preguntaron cómo debían orar, les dio la oración por excelencia: el “Padre Nuestro”. Cuando decimos el “Padre Nuestro”, no oramos solos sino que nos unimos a la totalidad del pueblo de Dios.
Las iglesias cristianas realizan todos los años la “Semana de oración por la unidad de los cristianos”. Este punto de encuentro es el mejor inicio para llevar a lo largo del año litúrgico este espíritu a cada iglesia y a cada comunidad.
c. El tercer aspecto de la espiritualidad ecuménica es el trabajo a través de proyectos de servicio comunitario. Estos deben estar caracterizados y modelados por un profundo sentimiento de agradecimiento a Dios y por la exigencia de compartir integralmente lo que de Dios hemos recibido. Este servicio tiene como objetivo de partida el ayudar y asistir a las distintas comunidades, Iglesias y personas en su precariedad, para que puedan salir de ella.
3. Espiritualidad ecuménica y pacto bautismal.
Reflexión bíblica de Gálatas 3: 26-29.
"Por la fe en Cristo Jesús todos somos hijos de Dios. En efecto, todos los bautizados en Cristo nos hemos revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre , ni hombre ni mujer; porque unidos a Cristo, todos somos uno solo en Cristo Jesús".
La primera declaración del texto dice que, por la fe en Jesús, todos nosotros (católicos, evangélicos y ortodoxos) somos hijos de Dios.
Y porque todos nosotros (católicos, evangélicos y ortodoxos) estamos bautizados en Cristo, nos hemos revestido de Cristo, por lo que estamos identificados y comprometidos con el proyecto salvífico de Jesús, que es anunciar, encarnar y vivir la Buena Noticia de Jesús.
Y porque ya no hay judíos ni griegos, no hay barreras de raza o de religión o de cultura. Y porque ya no hay ni esclavos ni libres, no hay barreras sociales. Y porque ya no hay ni hombre ni mujer, tampoco existen barreras de género. Las barreras han sido y son causadas por el pecado personal.
La buena noticia de Jesús dice que todos los seres humanos son iguales ante Dios. Y si todos los seres humanos somos iguales ante Dios, cuánto más lo seremos nosotros (católicos, evangélicos y ortodoxos), que estamos bautizados en Cristo y por ello, como dice Pablo, somos uno solo en Cristo Jesús.
4. ¿Qué es la espiritualidad ecuménica?
En este grupo de diálogo y trabajo que hemos venido conformando, pretendemos vivir la espiritualidad y el ecumenismo partiendo del principio de que toda experiencia genuina, surgida de la espiritualidad de cada una de nuestras Iglesias, es “parte del tesoro de la Palabra de Dios” y por tanto ecuménica.
La espiritualidad ecuménica es inclusiva y lleva a las diferentes personas, grupos e Iglesias a tener una visión, meditación y acción ecuménicas. Es decir, cada una, manteniendo sus valores y su identidad propia, vela y trabaja por el cuidado de la Casa Común (oikoumene). Esta es su marca distintiva. No es la mal entendida mezcla de religiones. Es unidad en la diversidad.
Mantener una espiritualidad ecuménica fortalece la fe, porque es una experiencia surgida de la aceptación de las diferentes formas de encuentro con Dios, de las relaciones humanas fraternas, y nos coloca en una posición de lucha, para que todas las personas que vivimos en esta Casa Común, podamos vivir con dignidad y equidad. Es una invitación permanente a unirnos en un esfuerzo común, animando a todos al compromiso de responsabilizarnos por esta Casa Común que se nos ha dado.
La espiritualidad ecuménica es profética, porque anuncia la unidad en la diversidad, denuncia la exclusión de quien es diferente por ser distinto y proclama que tenemos una Casa Común, en la que anunciamos, encarnamos y vivimos, cada uno según le es dado, la buena noticia de Jesús.
5. En el ecumenismo no se pierde la identidad.
El ecumenismo no es una confusión de las Iglesias, sino el aprendizaje, a través de la convivencia, el dialogo y la oración de las diferentes Iglesias, de lo que Dios representa para cada persona. No se necesita estar de acuerdo en todas las cosas. Hay aspectos en los que no podemos coincidir, pero porque discrepemos, no quiere decir que uno esté en lo cierto y el otro no. El lema del ecumenismo es vivir la unidad en la diversidad. Por ello cada persona tiene lo que ha alcanzado según su contexto y esa experiencia es única e irrepetible, ahí está lo valioso de la misma. La faceta de verdad que cada uno ha alcanzado y vivido es de una parte del todo, por eso todos decimos la verdad, pero desde diferentes puntos de vista. De eso trata el ecumenismo. Yo no voy a perder mi identidad cristiana por compartir con un evangélico o con un católico romano, al contrario, al hablar, dialogar y compartir con ellos, cada persona se va a enriquecer y crecer en su espiritualidad, porque va a aprender de las experiencias y vivencias de otras personas aquello que por su condición y contexto de vida nunca ha podido vivir. Y ésa es una de las facetas esenciales del ecumenismo.
Maksym Khomenko Pope Ortodoxo Ruso
lunes, 11 de enero de 2010
viernes, 8 de enero de 2010
¿Cómo convertirnos en amados?
En ese día que yo me enamoré de vos,
el cielo se abrió
y junto a él mi corazón.
Sabrina
Leyendo Lucas 3: 15-16, 21-22. No es la primera vez que leo la expresión cielos abiertos. Me resulta familiar. En la isla donde nací es sinónimo de esperanza en medio de la tormenta, de oportunidad redentora entre la crecida de los ríos, de salvación cuando las cosas van mal. Pero también es una terminología que explica los mecanismos para que las naves civiles puedan sobrevolar los cielos con total libertad. Y si hacemos un viaje literario, a vuelo de pájaro simplemente, descubriremos que es un recurso del cual se hecha mano con mucha frecuencia para expresar aperturismo, estreno, inauguración, comienzo, principio.
Así que no nos puede conmover el hecho de que Lucas recurra a esta expresión para narrarnos lo que está ocurriendo en la biografía de Jesús. Sencillamente está cambiando el tono de la cantata. Si hasta ahora el relato había sido familiar, circunstancial, local; es a partir de esta epifanía que Jesús comienza a estar en la vox populi. Es el comienzo de su ministerio público.
Pero antes de iniciarnos en la carrera de fondo que nos llevará hasta Jerusalén podemos hacer una pausa en el camino, tomar aliento y mirarnos, aprovechando el reflejo de las aguas. Porque solo cuando estamos quietos es que podemos preguntarnos si somos los amados por Dios. Solo entonces.
Ser cristiano tiene significancia a la luz de este pasaje del bautismo. Tu eres mi hijo amado es una frase que he leído en varias ocasiones en los últimos años. Es una oración gramatical que me gusta recordar a la gente con las que converso cuando pretendo que nuestra relación se haga más íntima y no este basada sólo en la tradición.
Yo sé que no es fácil escuchar esa voz interior que nos dice: Tú eres mi hijo amado en una cultura donde los gritos predominantes son: no eres atractivo, no eres eficaz, no eres famoso. Pero con las estaciones aprendemos que lo peor que nos puede pasar no es caer en el hueco del éxito, o en el hoyo del poder; sino deslizarnos cuidadosamente hacia el cómodo colchón del autodesprecio. Y es que cuando no nos valoramos con justicia es que recurrimos al éxito o al poder para forjar nuestra identidad.
Jesús escucha las palabras tú eres mi hijo amado justo antes de iniciar la andadura que lo llevaría al Gólgota No antes ni después, sino en el momento oportuno. Dios ve a Jesús mojado, pero también le ve en la intimidad más desnuda y lo confirma diciéndole que es amado. Entonces, y no antes, Jesús puede calzarse y comenzar el viaje.
Tengo la certeza de que antes que nuestros padres nos amaran, de que nuestros hermanos nos estimaran, de que nuestros amigos nos respaldaran, ya habíamos sido amados por Dios. Y es esta verdad la que debemos buscar como si de un filón de oro se tratase.
Pero para buscar hay que hacerse preguntas antes.
el cielo se abrió
y junto a él mi corazón.
Sabrina
Leyendo Lucas 3: 15-16, 21-22. No es la primera vez que leo la expresión cielos abiertos. Me resulta familiar. En la isla donde nací es sinónimo de esperanza en medio de la tormenta, de oportunidad redentora entre la crecida de los ríos, de salvación cuando las cosas van mal. Pero también es una terminología que explica los mecanismos para que las naves civiles puedan sobrevolar los cielos con total libertad. Y si hacemos un viaje literario, a vuelo de pájaro simplemente, descubriremos que es un recurso del cual se hecha mano con mucha frecuencia para expresar aperturismo, estreno, inauguración, comienzo, principio.
Así que no nos puede conmover el hecho de que Lucas recurra a esta expresión para narrarnos lo que está ocurriendo en la biografía de Jesús. Sencillamente está cambiando el tono de la cantata. Si hasta ahora el relato había sido familiar, circunstancial, local; es a partir de esta epifanía que Jesús comienza a estar en la vox populi. Es el comienzo de su ministerio público.
Pero antes de iniciarnos en la carrera de fondo que nos llevará hasta Jerusalén podemos hacer una pausa en el camino, tomar aliento y mirarnos, aprovechando el reflejo de las aguas. Porque solo cuando estamos quietos es que podemos preguntarnos si somos los amados por Dios. Solo entonces.
Ser cristiano tiene significancia a la luz de este pasaje del bautismo. Tu eres mi hijo amado es una frase que he leído en varias ocasiones en los últimos años. Es una oración gramatical que me gusta recordar a la gente con las que converso cuando pretendo que nuestra relación se haga más íntima y no este basada sólo en la tradición.
Yo sé que no es fácil escuchar esa voz interior que nos dice: Tú eres mi hijo amado en una cultura donde los gritos predominantes son: no eres atractivo, no eres eficaz, no eres famoso. Pero con las estaciones aprendemos que lo peor que nos puede pasar no es caer en el hueco del éxito, o en el hoyo del poder; sino deslizarnos cuidadosamente hacia el cómodo colchón del autodesprecio. Y es que cuando no nos valoramos con justicia es que recurrimos al éxito o al poder para forjar nuestra identidad.
Jesús escucha las palabras tú eres mi hijo amado justo antes de iniciar la andadura que lo llevaría al Gólgota No antes ni después, sino en el momento oportuno. Dios ve a Jesús mojado, pero también le ve en la intimidad más desnuda y lo confirma diciéndole que es amado. Entonces, y no antes, Jesús puede calzarse y comenzar el viaje.
Tengo la certeza de que antes que nuestros padres nos amaran, de que nuestros hermanos nos estimaran, de que nuestros amigos nos respaldaran, ya habíamos sido amados por Dios. Y es esta verdad la que debemos buscar como si de un filón de oro se tratase.
Pero para buscar hay que hacerse preguntas antes.
Augusto G. Miián
jueves, 7 de enero de 2010
Elementos distintivos de las iglesias reformadas
1. Están subordinadas a la autoridad de la Biblia como Palabra de Dios escrita, la cual es norma del quehacer teológico.
2. Su teología es trinitaria y cristocéntrica.
3. Afirma los principios básicos de la Reforma protestante del s. XVI: la sola gracia, la sola Escritura, la sola fe.
4. La teología ha de ser práctica y su finalidad es glorificar a Dios, salvar al ser humano y transformar la sociedad.
5. Diferenciamos al Creador de la criatura.
6. Se enfatiza la acción de Dios y su gracia. Considerando que el principio calvinista fundamental no es la predestinación como tal, sino la actividad de Dios.
7. La creación y la redención no son antónimos, pero la redención tiene una prioridad práctica.
8. Se niega a diferenciar la Ley del Evangelio. No separa la justificación de la santidad. La salvación que opera Dios invluye la justificación y la santificación.
9. Afirma que toda la sociedad humana está bajo la soberanía de Dios y se busca crear la comunidad cristiana en la tierra.
10. La Iglesia Reformada se considera parte de la Iglesia Universal y apostólica. Es una Iglesia ecuménica.
11. Las iglesias reformadas han asumido la forma de gobierno presbiteriano.
Donna Laubach y Edgar Moros
Revista Presencia Ecuménica
2. Su teología es trinitaria y cristocéntrica.
3. Afirma los principios básicos de la Reforma protestante del s. XVI: la sola gracia, la sola Escritura, la sola fe.
4. La teología ha de ser práctica y su finalidad es glorificar a Dios, salvar al ser humano y transformar la sociedad.
5. Diferenciamos al Creador de la criatura.
6. Se enfatiza la acción de Dios y su gracia. Considerando que el principio calvinista fundamental no es la predestinación como tal, sino la actividad de Dios.
7. La creación y la redención no son antónimos, pero la redención tiene una prioridad práctica.
8. Se niega a diferenciar la Ley del Evangelio. No separa la justificación de la santidad. La salvación que opera Dios invluye la justificación y la santificación.
9. Afirma que toda la sociedad humana está bajo la soberanía de Dios y se busca crear la comunidad cristiana en la tierra.
10. La Iglesia Reformada se considera parte de la Iglesia Universal y apostólica. Es una Iglesia ecuménica.
11. Las iglesias reformadas han asumido la forma de gobierno presbiteriano.
Donna Laubach y Edgar Moros
Revista Presencia Ecuménica
lunes, 4 de enero de 2010
Semana de Oración 2010
18-25 Enero
Lunes 18 7.30 pm Culto inaugural
Iglesia Reformada
Miércoles 20 8.00 pm Conferencia "Edimburgo; historia y horizontes"
Salón de Actos
Casa de la Iglesia
Jueves 21 11.00 am Conferencia "Edimburgo: Ecumenismo"
CRETA
Viernes 22 8.30 pm
Celebraciín Ecumenica
Iglesia San Miguel
Sábado 23 6.30 pm Reunión de Jóvenes
Iglesia Reformada de Aragón
Domingo 24 8.00 pm Adoración Taizé
Iglesia Reformada de Aragón
Lunes 25 7.30 pm Clasusura Semana de Oración
Iglesia Reformada de Aragón
Nota: Durante toda la semana la capilla de la Iglesia Reformada permanecerá abierta
para la oración ininterrumpida.
El problema de la libertad
Estudio bíblico
La libertad cristiana es privilegio y responsabilidad.
"Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros". Gálatas 5:13
Introducción
En un tiempo el apóstol Pablo fue un esclavo de la ley. Fue librado de la ley cuando conoció a Cristo. Sin embargo, reconocía que no debía abusar de la libertad que tenia en Cristo. La libertad cristiana conlleva una gran responsabilidad y debe siempre ser motivada por el interés por los demás. Pablo se negaría a sí mismo la libertad legítima cuando causara problemas a los demás que carecían del entendimiento espiritual que él poseía. El prefería la conciencia de ellos a sus derechos propios. La gran misión de Pablo fue ganar almas perdidas para Cristo. Mientras que lo primordial para Pablo era obedecer a Dios, lo segundo era no estorbar a los demás con algunas acciones propias. Dejaría a un lado su propia libertad para ganar a alguien para el evangelio.
I. La libertad y la responsabilidad (1 Corintios 10:23 a 11:1)
A. Los límites de la libertad
"Todo" (versículo 23) incluye la enseñanza de Pablo tocante a lo que uno puede comer y beber. Pablo repite la palabra, poniendo énfasis en que ningún alimento en sí es pecaminoso. Parece que en realidad citaba a algunos de los miembros de la iglesia que insistían en que les era permitido comer o beber lo que quisieran. Bajo la gracia no estaban atados por las leyes dietéticas de Moisés, así que Pablo estuvo de acuerdo en que de veras podían comer y beber lo que quisieran.
Pregunta. ¿Por qué se deben reconocer los limites la libertad?
Sin embargo, Pablo respaldó su respuesta con dos declaraciones. La primera es: "No todo conviene", ni aprovecha. La segunda declaración es: "No todo edifica", o sea, no eleva a los demás ni promueve su bienestar. Debemos interesamos no sólo por nuestros propios intereses, sino por el "bien" de los demás (versículo 24).
B. El interés por los demás
La carne que se vendía en el mercado ya no tenía ningún significado religioso aunque hubiera sido ofrecida a un ídolo antes de venderse. Cuando el cristiano compraba la carne, Pablo dijo que no debía hacerse preguntas sobre dónde había estado antes de traerla al mercado. Después de todo, el Señor puso a los animales sobre la tierra y le pertenecen junto con todo lo demás (versículos 25 y 26). El ofrecer la carne a los ídolos sin vida no podía cambiar el hecho de que Dios es el dueño del mundo y todo lo que en él hay.
En el versículo 27 Pablo aplicó el mismo principio al cristiano a quien se invita a una comida en la casa de un incrédulo. Si no se menciona nada acerca de la carne sobre la mesa, el cristiano debe comerla, pero luego viene otro principio: El incrédulo podría decir: "Esto fue sacrificado a los ídolos" (versículo 28). En ese caso, el cristiano debería abstenerse, no porque le afectara la conciencia, sino por la posible influencia en el incrédulo. Si el creyente comiera la carne después que se le hubiera dicho que había sido ofrecida a los ídolos, eso sería como aprobar la idolatría.
En los versículos 29 y 30 Pablo se anticipó a la pregunta: "¿Por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?" El versículo 31 la contesta enfáticamente: "Porque debes glorificar a Dios en todo lo que hagas, incluso el comer y beber." No le traería ninguna gloria a Dios si los cristianos hicieran algo que estorbara a los demás.
Pregunta: ¿Hasta qué punto pueden las acciones de una persona hacer que otros tropiecen?
El versículo 33 no implica que Pablo comprometería los principios cristianos para complacer a todos. Quiso decir que al ejercer su libertad cristiana no pensaría sólo en sus propios intereses. Hiciera lo que hiciera, incluso el comer y beber, haría todo lo posible para no poner obstáculos que estorbaran la salvación de los demás.
"No procurando mi propio beneficio, sino el de muchos" es el principio que guiaba a Pablo. Eso explicaba los límites que se había fijado en el ejercicio de la libertad que le pertenecía con justicia.
Los cristianos a menudo se enfrentan a costumbres que no se mencionan en la enseñanza bíblica. En este pasaje, Pablo establece dos pruebas para hacer la debida elección. En primer lugar, hay que considerar si cierto acto haría tropezar a alguien, o sea, si crearía un estorbo al incrédulo o al cristiano débil. Luego se debe decidir si esa actividad le daría gloria a Dios. ¿Podríamos contar con su bendición si la realizamos? Junto con la oración, esas dos guías dan una manera razonable de decidir el comportamiento cristiano.
II. El abuso de la libertad (1 Corintios 11:17-22)
A. Las divisiones siguen
Este pasaje contiene algunos de los reproches más duros de Pablo. Al comienzo del capítulo 11 dijo: "Os alabo, hermanos" (versículo 2), y mencionó su agradecimiento por su atención a sus enseñanzas. Sin embargo, tenía que tratar otra situación en la que no los podía encomiar. Introdujo esta sección de critica con un breve elogio para ablandar la dureza de su reproche, "no os alabo" (versículo 17).
Pregunta: ¿Cómo puede la asistencia a la iglesia convertirse en una función vacía?
Pablo dijo que sus reuniones en la iglesia hacían más mal que bien: "Porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor". El problema tenía sus raíces en las divisiones que seguían destrozando a la congregación. Pablo trataba de ser amable diciéndoles que "en parte" creía lo que había oído acerca de las razones por la falta de unidad. Esperaba que no fuera todo cierto pero estaba seguro que era más que un rumor.
Las disensiones de las que habla en el versículo 19 pueden ser el resultado de la difusión de la falsa doctrina, pero este no era el caso de ellos. La iglesia se había fragmentado por otras razones. Pablo dijo que si algo bueno podría resultar de tales divisiones, sería la revelación de los que seguían al Señor de veras. La conducta de los verdaderos discípulos pondría a luz los malos motivos de los que no seguían al Señor.
B. La conducta vergonzosa
Los corintios se burlaban de la cena del Señor. En la iglesia primitiva, a la participación en la Cena del Señor a menudo precedía un banquete de amor llamado el ágape.
Lo podríamos llamar una comida de confraternidad. Cada familia traía comida y todos comían juntos antes de participar en la comunión. Esa comida debía haberlos preparado para un precioso tiempo de adoración en la mesa del Señor.
Pregunta: ¿En qué sentido despreciaban algunos corintios a la Iglesia?
Sin embargo, lo que tenía la intención de ser un sagrado recordatorio del sacrifico de Jesús se degeneró hasta el punto en que no merecía el nombre de la Cena del Señor (versículo 20). No todos los miembros de la iglesia estaban en el mismo nivel económico. El versículo 21 describe el problema. Los ricos traían mucha comida y se daban a la glotonería, pero otros eran tan pobres que no podían traer nada o traían muy poco. Los ricos deberían compartir su comida con los pobres, pero no lo hacían. Lo peor de todo es que se preocupaban tanto por su propio placer que se emborrachaban. La reunión se había convertido en fiesta y no de adoración.
En el versículo 22, Pablo les informa que si quieren celebrar así, sea en sus hogares, no en la iglesia. Tal comportamiento demostraba desprecio a la iglesia. Pablo volvió a repetir su introducción al tema, primero preguntando: "¿Os alabaré?" Terminó diciendo enfáticamente: "En esto no os alabo." En el resto del capítulo Pablo les recordó cómo se había originado la Cena del Señor. Siguió advirtiéndoles sobre las serias consecuencias espirituales que les esperaban si no se arrepentían y cambiaban su comportamiento.
Todos los creyentes están en el mismo nivel ante Dios, no importa cuál sea su nivel social ni su posición económica. Los que tienen abundancia deben compartirla con los necesitados. Las diferencias en los niveles de bendición material no deben ser causa de división.
III. El debido uso de la libertad (1 Corintios 9:19-23)
A. El sacrificio de los derechos personales
Muy a menudo los enemigos de Pablo lo atacaban respecto a su autoridad apostólica. Pablo sentía mucho tener que rendirles cuentas a sus críticos, pero creía que era necesario. En el capítulo 9 expone los distintos "derechos" que tenía por ser apóstol. Al que le dedicó más espacio fue a su derecho de recibir sustento financiero de las personas a quienes servía.
Pregunta: ¿Qué motivaba a Pablo para no exigir que se le sostuviera con dinero?
Pablo había sacrificado ese derecho y se sostenía mientras predicaba el evangelio para que no se le acusara de interesarse sólo en el dinero de los hermanos.
En los versículos 19-23 Pablo amplió su explicación de la manera en que limitaba el ejercicio de sus derechos por el bien de los demás. Nadie proclamó la gloria de la libertad en Cristo con más ahínco que Pablo.
B. Siervo de todos
En el versículo 19 Pablo dijo que era libre pero que se había hecho siervo de todos con el propósito de ganarlos para Cristo. Al llamarse "siervo [esclavo] de todos," da el ejemplo de Jesucristo que dijo: "El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir" (Mateo 20:28).
Aunque Pablo era apóstol de los gentiles, también ministraba a los judíos. Trabajaba entre los creyentes que eran fuertes y maduros y también entre los débiles. Dondequiera que iba. Pablo respetaba la cultura y las convicciones de la gente cuando lo podía hacer sin comprometer las normas de Dios. No ostentaba su libertad ni hacía lo que ofendiera a los que le rodeaban por tener el "derecho".
Pablo estaba consciente de que el pueblo obedecía la ley. A veces él la obedecía por el bien de los judíos a quienes predicaba. Cuando llevó consigo a Timoteo a Derbe y a Listra, Pablo lo circuncidó porque los judíos allí sabían que el padre de Timoteo era gentil (Hechos 16:1-3). En Hechos 18:18 Pablo se rapó la cabeza después de haber hecho un voto, costumbre común entre los judíos. Hechos 21:20-26 registra otra ocasión cuando participó en ceremonias importantes para los judíos para no ofenderlos. Pablo no transigía en la predicación del mensaje de la salvación en Cristo solo. Hizo cosas que no estaba obligado a hacer para poder evitar las ofensas que hubieran estorbado sus esfuerzos de ganar a la gente para Cristo.
Pregunta: ¿Cambió Pablo el mensaje del evangelio haciéndose como judío a los judíos?
Pablo dijo claramente que nunca se había comportado desordenadamente. Sin embargo, cuando ministraba a los gentiles que nunca habían observado la ley de Moisés, respetaba su cultura mientras no entrara conflicto con su lealtad a Cristo (versículo 21). Su referencia al débil (versículo 22), sin duda alguna, era a los creyentes espiritualmente inmaduros de los que escribió en el capítulo 8. Para su beneficio, Pablo no haría uso de su libertad de comer carne ofrecida a los ídolos. "Por causa del evangelio" subraya toda la perspectiva de Pablo en lo tocante a la libertad cristiana. El refrenaría sus propios deseos y libertad si fuera necesario para asegurarse de no estorbar la influencia del evangelio (versículo 23).
Pablo no sugirió que se puede hacer algo sobre lo que se tiene dudas para poder "alcanzar" a los perdidos. Se refería a lo que puede acomodar los sentimientos de ellos sin violar las Escrituras. Si somos sensibles al Espíritu Santo nos dará la sabiduría para conocer nuestras limitaciones. La motivación debe ser ganar al pecador, no aprobar su pecado.
Aplicación
Aunque estamos libres de los ritos de la ley de Moisés, todo lo que hacemos debe glorificar a Dios. Esto debe ser siempre lo primordial. En muchas ocasiones la libertad también incluye a otras personas. ¿Acaso algo que hagamos con conciencia limpia impedirá que alguien encuentre a Cristo o le causará problemas a un cristiano cuya estabilidad espiritual no sea firme?
La libertad es una bendición aun cuando reconozcamos sus limitaciones. Muchos "exigen sus derechos" y se apresuran a quejarse si las leyes estorban esos derechos. Algunas veces estos clamores provienen del espíritu rebelde y la determinación de estar libre de toda restricción. Tal actitud es completamente contraria al Espíritu de Cristo. "Hacer lo suyo" no concuerda con el estilo de vida de sus seguidores.
La libertad cristiana es privilegio y responsabilidad.
"Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros". Gálatas 5:13
Introducción
En un tiempo el apóstol Pablo fue un esclavo de la ley. Fue librado de la ley cuando conoció a Cristo. Sin embargo, reconocía que no debía abusar de la libertad que tenia en Cristo. La libertad cristiana conlleva una gran responsabilidad y debe siempre ser motivada por el interés por los demás. Pablo se negaría a sí mismo la libertad legítima cuando causara problemas a los demás que carecían del entendimiento espiritual que él poseía. El prefería la conciencia de ellos a sus derechos propios. La gran misión de Pablo fue ganar almas perdidas para Cristo. Mientras que lo primordial para Pablo era obedecer a Dios, lo segundo era no estorbar a los demás con algunas acciones propias. Dejaría a un lado su propia libertad para ganar a alguien para el evangelio.
I. La libertad y la responsabilidad (1 Corintios 10:23 a 11:1)
A. Los límites de la libertad
"Todo" (versículo 23) incluye la enseñanza de Pablo tocante a lo que uno puede comer y beber. Pablo repite la palabra, poniendo énfasis en que ningún alimento en sí es pecaminoso. Parece que en realidad citaba a algunos de los miembros de la iglesia que insistían en que les era permitido comer o beber lo que quisieran. Bajo la gracia no estaban atados por las leyes dietéticas de Moisés, así que Pablo estuvo de acuerdo en que de veras podían comer y beber lo que quisieran.
Pregunta. ¿Por qué se deben reconocer los limites la libertad?
Sin embargo, Pablo respaldó su respuesta con dos declaraciones. La primera es: "No todo conviene", ni aprovecha. La segunda declaración es: "No todo edifica", o sea, no eleva a los demás ni promueve su bienestar. Debemos interesamos no sólo por nuestros propios intereses, sino por el "bien" de los demás (versículo 24).
B. El interés por los demás
La carne que se vendía en el mercado ya no tenía ningún significado religioso aunque hubiera sido ofrecida a un ídolo antes de venderse. Cuando el cristiano compraba la carne, Pablo dijo que no debía hacerse preguntas sobre dónde había estado antes de traerla al mercado. Después de todo, el Señor puso a los animales sobre la tierra y le pertenecen junto con todo lo demás (versículos 25 y 26). El ofrecer la carne a los ídolos sin vida no podía cambiar el hecho de que Dios es el dueño del mundo y todo lo que en él hay.
En el versículo 27 Pablo aplicó el mismo principio al cristiano a quien se invita a una comida en la casa de un incrédulo. Si no se menciona nada acerca de la carne sobre la mesa, el cristiano debe comerla, pero luego viene otro principio: El incrédulo podría decir: "Esto fue sacrificado a los ídolos" (versículo 28). En ese caso, el cristiano debería abstenerse, no porque le afectara la conciencia, sino por la posible influencia en el incrédulo. Si el creyente comiera la carne después que se le hubiera dicho que había sido ofrecida a los ídolos, eso sería como aprobar la idolatría.
En los versículos 29 y 30 Pablo se anticipó a la pregunta: "¿Por qué se ha de juzgar mi libertad por la conciencia de otro?" El versículo 31 la contesta enfáticamente: "Porque debes glorificar a Dios en todo lo que hagas, incluso el comer y beber." No le traería ninguna gloria a Dios si los cristianos hicieran algo que estorbara a los demás.
Pregunta: ¿Hasta qué punto pueden las acciones de una persona hacer que otros tropiecen?
El versículo 33 no implica que Pablo comprometería los principios cristianos para complacer a todos. Quiso decir que al ejercer su libertad cristiana no pensaría sólo en sus propios intereses. Hiciera lo que hiciera, incluso el comer y beber, haría todo lo posible para no poner obstáculos que estorbaran la salvación de los demás.
"No procurando mi propio beneficio, sino el de muchos" es el principio que guiaba a Pablo. Eso explicaba los límites que se había fijado en el ejercicio de la libertad que le pertenecía con justicia.
Los cristianos a menudo se enfrentan a costumbres que no se mencionan en la enseñanza bíblica. En este pasaje, Pablo establece dos pruebas para hacer la debida elección. En primer lugar, hay que considerar si cierto acto haría tropezar a alguien, o sea, si crearía un estorbo al incrédulo o al cristiano débil. Luego se debe decidir si esa actividad le daría gloria a Dios. ¿Podríamos contar con su bendición si la realizamos? Junto con la oración, esas dos guías dan una manera razonable de decidir el comportamiento cristiano.
II. El abuso de la libertad (1 Corintios 11:17-22)
A. Las divisiones siguen
Este pasaje contiene algunos de los reproches más duros de Pablo. Al comienzo del capítulo 11 dijo: "Os alabo, hermanos" (versículo 2), y mencionó su agradecimiento por su atención a sus enseñanzas. Sin embargo, tenía que tratar otra situación en la que no los podía encomiar. Introdujo esta sección de critica con un breve elogio para ablandar la dureza de su reproche, "no os alabo" (versículo 17).
Pregunta: ¿Cómo puede la asistencia a la iglesia convertirse en una función vacía?
Pablo dijo que sus reuniones en la iglesia hacían más mal que bien: "Porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor". El problema tenía sus raíces en las divisiones que seguían destrozando a la congregación. Pablo trataba de ser amable diciéndoles que "en parte" creía lo que había oído acerca de las razones por la falta de unidad. Esperaba que no fuera todo cierto pero estaba seguro que era más que un rumor.
Las disensiones de las que habla en el versículo 19 pueden ser el resultado de la difusión de la falsa doctrina, pero este no era el caso de ellos. La iglesia se había fragmentado por otras razones. Pablo dijo que si algo bueno podría resultar de tales divisiones, sería la revelación de los que seguían al Señor de veras. La conducta de los verdaderos discípulos pondría a luz los malos motivos de los que no seguían al Señor.
B. La conducta vergonzosa
Los corintios se burlaban de la cena del Señor. En la iglesia primitiva, a la participación en la Cena del Señor a menudo precedía un banquete de amor llamado el ágape.
Lo podríamos llamar una comida de confraternidad. Cada familia traía comida y todos comían juntos antes de participar en la comunión. Esa comida debía haberlos preparado para un precioso tiempo de adoración en la mesa del Señor.
Pregunta: ¿En qué sentido despreciaban algunos corintios a la Iglesia?
Sin embargo, lo que tenía la intención de ser un sagrado recordatorio del sacrifico de Jesús se degeneró hasta el punto en que no merecía el nombre de la Cena del Señor (versículo 20). No todos los miembros de la iglesia estaban en el mismo nivel económico. El versículo 21 describe el problema. Los ricos traían mucha comida y se daban a la glotonería, pero otros eran tan pobres que no podían traer nada o traían muy poco. Los ricos deberían compartir su comida con los pobres, pero no lo hacían. Lo peor de todo es que se preocupaban tanto por su propio placer que se emborrachaban. La reunión se había convertido en fiesta y no de adoración.
En el versículo 22, Pablo les informa que si quieren celebrar así, sea en sus hogares, no en la iglesia. Tal comportamiento demostraba desprecio a la iglesia. Pablo volvió a repetir su introducción al tema, primero preguntando: "¿Os alabaré?" Terminó diciendo enfáticamente: "En esto no os alabo." En el resto del capítulo Pablo les recordó cómo se había originado la Cena del Señor. Siguió advirtiéndoles sobre las serias consecuencias espirituales que les esperaban si no se arrepentían y cambiaban su comportamiento.
Todos los creyentes están en el mismo nivel ante Dios, no importa cuál sea su nivel social ni su posición económica. Los que tienen abundancia deben compartirla con los necesitados. Las diferencias en los niveles de bendición material no deben ser causa de división.
III. El debido uso de la libertad (1 Corintios 9:19-23)
A. El sacrificio de los derechos personales
Muy a menudo los enemigos de Pablo lo atacaban respecto a su autoridad apostólica. Pablo sentía mucho tener que rendirles cuentas a sus críticos, pero creía que era necesario. En el capítulo 9 expone los distintos "derechos" que tenía por ser apóstol. Al que le dedicó más espacio fue a su derecho de recibir sustento financiero de las personas a quienes servía.
Pregunta: ¿Qué motivaba a Pablo para no exigir que se le sostuviera con dinero?
Pablo había sacrificado ese derecho y se sostenía mientras predicaba el evangelio para que no se le acusara de interesarse sólo en el dinero de los hermanos.
En los versículos 19-23 Pablo amplió su explicación de la manera en que limitaba el ejercicio de sus derechos por el bien de los demás. Nadie proclamó la gloria de la libertad en Cristo con más ahínco que Pablo.
B. Siervo de todos
En el versículo 19 Pablo dijo que era libre pero que se había hecho siervo de todos con el propósito de ganarlos para Cristo. Al llamarse "siervo [esclavo] de todos," da el ejemplo de Jesucristo que dijo: "El Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir" (Mateo 20:28).
Aunque Pablo era apóstol de los gentiles, también ministraba a los judíos. Trabajaba entre los creyentes que eran fuertes y maduros y también entre los débiles. Dondequiera que iba. Pablo respetaba la cultura y las convicciones de la gente cuando lo podía hacer sin comprometer las normas de Dios. No ostentaba su libertad ni hacía lo que ofendiera a los que le rodeaban por tener el "derecho".
Pablo estaba consciente de que el pueblo obedecía la ley. A veces él la obedecía por el bien de los judíos a quienes predicaba. Cuando llevó consigo a Timoteo a Derbe y a Listra, Pablo lo circuncidó porque los judíos allí sabían que el padre de Timoteo era gentil (Hechos 16:1-3). En Hechos 18:18 Pablo se rapó la cabeza después de haber hecho un voto, costumbre común entre los judíos. Hechos 21:20-26 registra otra ocasión cuando participó en ceremonias importantes para los judíos para no ofenderlos. Pablo no transigía en la predicación del mensaje de la salvación en Cristo solo. Hizo cosas que no estaba obligado a hacer para poder evitar las ofensas que hubieran estorbado sus esfuerzos de ganar a la gente para Cristo.
Pregunta: ¿Cambió Pablo el mensaje del evangelio haciéndose como judío a los judíos?
Pablo dijo claramente que nunca se había comportado desordenadamente. Sin embargo, cuando ministraba a los gentiles que nunca habían observado la ley de Moisés, respetaba su cultura mientras no entrara conflicto con su lealtad a Cristo (versículo 21). Su referencia al débil (versículo 22), sin duda alguna, era a los creyentes espiritualmente inmaduros de los que escribió en el capítulo 8. Para su beneficio, Pablo no haría uso de su libertad de comer carne ofrecida a los ídolos. "Por causa del evangelio" subraya toda la perspectiva de Pablo en lo tocante a la libertad cristiana. El refrenaría sus propios deseos y libertad si fuera necesario para asegurarse de no estorbar la influencia del evangelio (versículo 23).
Pablo no sugirió que se puede hacer algo sobre lo que se tiene dudas para poder "alcanzar" a los perdidos. Se refería a lo que puede acomodar los sentimientos de ellos sin violar las Escrituras. Si somos sensibles al Espíritu Santo nos dará la sabiduría para conocer nuestras limitaciones. La motivación debe ser ganar al pecador, no aprobar su pecado.
Aplicación
Aunque estamos libres de los ritos de la ley de Moisés, todo lo que hacemos debe glorificar a Dios. Esto debe ser siempre lo primordial. En muchas ocasiones la libertad también incluye a otras personas. ¿Acaso algo que hagamos con conciencia limpia impedirá que alguien encuentre a Cristo o le causará problemas a un cristiano cuya estabilidad espiritual no sea firme?
La libertad es una bendición aun cuando reconozcamos sus limitaciones. Muchos "exigen sus derechos" y se apresuran a quejarse si las leyes estorban esos derechos. Algunas veces estos clamores provienen del espíritu rebelde y la determinación de estar libre de toda restricción. Tal actitud es completamente contraria al Espíritu de Cristo. "Hacer lo suyo" no concuerda con el estilo de vida de sus seguidores.
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